Durante décadas el Partido Nacional construyó buena parte de su identidad política presentándose como el defensor natural del interior, mientras identificaba al Frente Amplio con Montevideo. Sin embargo, los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística muestran una fotografía incómoda para ese relato: bajo un gobierno de izquierda, el ingreso real de los hogares del interior creció 4,9% en un año, prácticamente el doble del 2,4% registrado en Montevideo. El interior todavía mantiene niveles de ingreso sensiblemente inferiores a los de la capital, pero hoy es allí donde la recuperación del poder adquisitivo avanza con mayor fuerza.
El crecimiento real fue mucho mayor fuera de Montevideo
Durante el segundo trimestre de 2026, el ingreso medio de los hogares uruguayos alcanzó los $96.897 mensuales, frente a $89.716 en el mismo período de 2025, una diferencia nominal de $7.181 por hogar y una suba cercana al 8%. Una vez descontada la inflación, la mejora real se ubicó en aproximadamente 3,6%, lo que significa que los hogares no solamente recibieron más pesos, sino que en promedio esos ingresos recuperaron capacidad de compra frente al mismo período del año anterior. El dato más significativo aparece al separar Montevideo del resto del país: mientras en la capital el ingreso real aumentó alrededor de 2,4%, en el interior lo hizo 4,9%, casi el doble. La comparación resulta especialmente relevante porque el Partido Nacional construyó históricamente buena parte de su discurso sobre la idea de representar al interior frente a una izquierda supuestamente concentrada en Montevideo, pero en este período la recuperación de ingresos avanza con bastante más fuerza justamente fuera de la capital.
La mejora no borra una brecha territorial todavía muy grande
Ese crecimiento más rápido del interior, sin embargo, parte de una desigualdad que continúa siendo profunda. El ingreso medio mensual de un hogar montevideano llegó a $117.438 durante el segundo trimestre, mientras que en el interior se ubicó en $83.114, una diferencia de $34.324 mensuales. En términos relativos, un hogar de Montevideo dispone todavía de aproximadamente 41% más ingresos que uno del interior. La misma distancia aparece en el ingreso por persona: el promedio per cápita fue de $43.344 en Montevideo y de $28.678 en el interior, una brecha de $14.666 mensuales por integrante del hogar. Por eso el crecimiento de 4,9% no debe presentarse como una igualación consumada, sino como una señal de recuperación más intensa en la zona del país que históricamente quedó rezagada frente a Montevideo. El dato es favorable precisamente porque muestra que esa distancia, aunque todavía grande, comienza a reducirse desde abajo y no porque el interior haya alcanzado ya los niveles de ingreso de la capital.
El promedio mejora, pero la mitad de los hogares sigue bastante por debajo
El informe del INE también obliga a mirar más allá del promedio nacional de $96.897, porque la mediana de ingresos de los hogares se ubicó en $74.500, lo que significa que la mitad de los hogares uruguayos recibe esa cifra o menos. La diferencia de más de $22.000 entre la media y la mediana muestra que los ingresos más altos empujan hacia arriba el promedio general y que esa cifra no representa necesariamente la realidad del hogar ubicado en el centro de la distribución. La desigualdad vuelve a aparecer al comparar territorios: la mediana se ubica en torno a $90.000 en Montevideo y $67.000 en el interior. Los datos oficiales permiten entonces sostener dos conclusiones al mismo tiempo: existe una recuperación real del ingreso de los hogares y esa mejora está siendo más intensa en el interior que en Montevideo, pero Uruguay continúa atravesado por fuertes desigualdades territoriales y sociales. La novedad política es que, en el último año medido por el INE, el espacio que durante décadas fue presentado por la derecha como su territorio natural es precisamente el que registra la mayor mejora real de los ingresos bajo un gobierno del Frente Amplio.
