Nicolás Fervenza, mánager de No Te Va Gustar desde hace más de dos décadas, ocupa desde enero la gerencia de Unidad de Negocios del Antel Arena, en una nueva etapa del principal recinto de espectáculos del país. Su llegada se da luego de que la administración del complejo pasara a manos de ITC, empresa subsidiaria del grupo Antel, tras la salida del gerenciador privado internacional.
Un cambio de etapa en el principal escenario cerrado del país
El Antel Arena inició 2026 con una nueva estructura de gestión y con una incorporación de peso dentro del circuito cultural uruguayo. Nicolás Fervenza, histórico mánager de No Te Va Gustar, asumió desde enero como gerente de Unidad de Negocios del complejo, según informó Búsqueda.
La designación no fue anunciada públicamente por Antel, pero se produce dentro de un movimiento más amplio: el cambio de administración del Antel Arena. A fines de 2025 terminó el contrato con AEG Facilities Uruguay S.A., vinculada a ASM Global, la empresa internacional que gestionó el recinto desde su inauguración en 2018. Desde este año, la gestión quedó en manos de ITC S.A., subsidiaria estatal del grupo Antel.
Antel había defendido esa decisión como una forma de bajar costos y ampliar la oferta de propuestas. El presidente del ente, Alejandro Paz, sostuvo en octubre que el nuevo gerenciamiento permitiría ahorrar alrededor de US$ 500.000 anuales y sumar más actividades al complejo.
Un perfil ligado a la música y a la producción
Fervenza no llega desde un lugar ajeno al espectáculo. Su trayectoria está directamente vinculada a una de las bandas más importantes de Uruguay. Es mánager de No Te Va Gustar desde 2002, director de proyectos editoriales y discográficos asociados al grupo, y ha estado vinculado a la producción ejecutiva y al desarrollo de la carrera de la banda durante buena parte de su expansión regional.
Ese recorrido le da un perfil particular para un recinto como el Antel Arena, que no es solamente una infraestructura estatal, sino una pieza central del mercado de espectáculos, eventos deportivos, ferias, convenciones y grandes producciones musicales.
El desafío es grande. El Antel Arena debe sostener una programación competitiva, atraer espectáculos internacionales, cuidar la relación con productores locales, mejorar números de gestión y al mismo tiempo mantener una lógica de servicio público. En ese cruce, la experiencia de alguien que conoce de cerca la producción musical puede ser un activo relevante.
La discusión de fondo: gestión pública con capacidad profesional
El cambio de administración del Antel Arena generó debate político desde el comienzo. Para el oficialismo en Antel, que ITC asumiera la gestión permite recuperar control estatal, reducir costos y usar mejor un activo público. Para sectores de la oposición, la salida del gerenciador privado y el pasaje a una subsidiaria estatal abrían dudas sobre eficiencia, experiencia y transparencia.
La llegada de Fervenza introduce un elemento nuevo en esa discusión. No se trata de una designación puramente administrativa, sino de la incorporación de una figura con recorrido real en la industria cultural. Eso no elimina la necesidad de controles, información pública y rendición de cuentas. Al contrario: en un recinto de esta escala, cada decisión comercial, cada contrato, cada programación y cada convenio deben estar respaldados por criterios claros.
