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Durazno tendrá shopping y nueva terminal: US$ 22 millones, más de 700 empleos y una concesión bajo la lupa

El proyecto Durazno Shopping Terminal fue defendido ante la Junta Departamental por la Intendencia y el consorcio inversor. La obra prevé una terminal renovada, hipermercado Tata, cines, bowling, más de 50 locales comerciales y apertura hacia fines de 2027. La inversión puede transformar una zona clave de la ciudad, pero también exige control público sobre contrato, empleo local, financiamiento, cambios de diseño y cumplimiento de la concesión.

Una obra de escala para el centro del país

Durazno avanza hacia una de las obras urbanas más importantes de las últimas décadas para el departamento. El proyecto Durazno Shopping Terminal prevé una inversión de unos 22 millones de dólares, la renovación de la actual terminal de ómnibus y la construcción de un centro comercial con hipermercado, salas de cine, bowling, plaza de comidas, estacionamientos, más de 50 locales comerciales y nuevos espacios públicos.

La iniciativa fue defendida ante la Junta Departamental por el intendente Felipe Algorta y por representantes del consorcio adjudicatario, encabezados por el empresario Marcos Taranto. La comparecencia se realizó en régimen de Comisión General, con participación de ediles de distintas bancadas, asesores municipales y técnicos vinculados al proyecto.

El emprendimiento ya había sido anunciado en 2025 con una inversión cercana a los 20 millones de dólares. Ahora, la propuesta aparece ampliada: el monto sube a unos 22 millones, la superficie construida pasa de 8.900 a 12.600 metros cuadrados y la apertura queda proyectada para diciembre de 2027, sujeta al avance de obra y a las condiciones propias de una intervención que debe ejecutarse sin detener el funcionamiento de la terminal actual.

La nueva terminal tendrá 11 andenes para ómnibus, áreas para encomiendas, sectores para taxis y transporte urbano, además de estacionamiento gratuito para unos 120 vehículos. La obra se desarrolla en el entorno de la Terminal Rodó, un punto sensible para la movilidad departamental y para la vida cotidiana de la ciudad.

Hipermercado, cines, bowling y empleo

Uno de los anuncios centrales fue la confirmación de un hipermercado Tata de aproximadamente 1.700 metros cuadrados, que funcionará como tienda ancla del complejo. También se prevén dos salas de cine, una pista de bowling, propuestas gastronómicas y negociaciones comerciales con marcas vinculadas a farmacia, perfumería y actividad física.

El consorcio presentó el emprendimiento no solo como un espacio de compras, sino como un centro de servicios, circulación, ocio y encuentro para Durazno y su región de influencia. Esa mirada coloca a la terminal y al shopping dentro de una transformación urbana más amplia, con accesos peatonales, áreas verdes, plazas y conexión con ejes importantes de la ciudad.

El impacto laboral es uno de los puntos más fuertes del anuncio. La estimación presentada ubica la creación de empleo permanente por encima de los 720 puestos, considerando locales comerciales, servicios, operación del hipermercado y funcionamiento general del complejo. Durante la etapa de construcción, el pico previsto superaría los 300 trabajadores.

Para Durazno y para el interior del país, una inversión de esta escala puede mover empleo, comercio, transporte, servicios y pequeñas empresas proveedoras. Pero esa expectativa necesita seguimiento. La promesa de priorizar mano de obra local debe transformarse en datos concretos, con información pública sobre cuántos trabajadores del departamento participan en la obra, qué porcentaje representan y qué controles realiza la Intendencia sobre ese compromiso.

Desarrollo sí, pero con control público

El proyecto se presenta como una inversión privada de gran porte, con capital nacional y régimen de concesión. Ese modelo puede acelerar obras importantes, pero no elimina la responsabilidad pública. Al contrario: si se interviene una terminal de transporte, si se modifica un espacio estratégico de la ciudad y si se concede la explotación de un área de interés público, la ciudadanía tiene derecho a conocer contratos, plazos, obligaciones, beneficios y mecanismos de control.

Ese punto ya fue planteado por ediles del Frente Amplio, que solicitaron información sobre el contrato firmado, la resolución administrativa vinculada, el cumplimiento de las cláusulas de empleo local, las fuentes de financiamiento, eventuales aportes públicos, el avance físico de la obra, la cantidad de personal utilizado, el ritmo de ejecución y las facultades del concesionario para modificar el diseño original.

La comparecencia del intendente y del consorcio ante la Junta permitió poner parte de esa discusión sobre la mesa. También dejó claro que el proyecto tiene respaldo político institucional y una expectativa fuerte en sectores comerciales y sociales de Durazno. Pero una obra de esta magnitud no se controla con una sola exposición. Necesita informes periódicos, seguimiento técnico, claridad sobre las modificaciones, control del empleo local, garantías sobre movilidad y comunicación permanente con vecinos, comerciantes y usuarios de la terminal.

Durazno puede ganar una infraestructura importante. Puede fortalecer su papel como centro de servicios para la región, mejorar su terminal, sumar espacios comerciales y generar empleo. La clave estará en que el desarrollo no se mida solamente por los metros construidos ni por los millones anunciados, sino también por la transparencia de la concesión, el cumplimiento de los compromisos y la capacidad del gobierno departamental de asegurar que una inversión privada sobre un espacio de interés público responda al interés general.

Fuentes:

Durazno Digital: sesión en la Junta Departamental

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