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Denuncia contra Alejandro Domínguez reabre la sombra del FIFAgate sobre CONMEBOL

Una acusación interna en FIFA señala al presidente de CONMEBOL por presuntos pagos superiores a US$ 5 millones vinculados a fondos recuperados tras el FIFAgate. El caso golpea el discurso de transparencia construido después del mayor escándalo de corrupción del fútbol mundial.

Alejandro Domínguez, presidente de CONMEBOL y vicepresidente de FIFA, quedó otra vez bajo la lupa internacional. Una denuncia interna presentada ante el Comité de Ética de FIFA lo señala por presuntamente haber recibido más de US$ 5 millones vinculados a fondos recuperados después del FIFAgate, el escándalo de corrupción que sacudió al fútbol mundial en 2015.

La acusación fue revelada por The New York Times y ubica el caso en una zona especialmente sensible: no se trata de cualquier dinero, sino de fondos que habían sido recuperados tras investigaciones judiciales por sobornos, coimas y maniobras ilegales alrededor de derechos de televisión, marketing deportivo y torneos internacionales.

Domínguez asumió la presidencia de CONMEBOL en 2016, luego de la caída de la vieja conducción regional golpeada por el FIFAgate. Desde entonces, su gestión levantó como bandera la recuperación institucional, la transparencia y la devolución al fútbol sudamericano de recursos que habían sido desviados durante años.

Esa es la contradicción central del caso. El dirigente que llegó al poder con el discurso de cerrar la etapa más oscura de CONMEBOL aparece ahora señalado en una denuncia vinculada, justamente, al destino de dinero recuperado de aquel escándalo.

Fondos recuperados, promesas de transparencia y una pregunta incómoda

El FIFAgate expuso una trama internacional de corrupción que involucró a dirigentes, empresarios y contratos millonarios. La investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos derivó en procesamientos, condenas y decomisos de fondos relacionados con sobornos y comisiones ilegales.

Parte de ese dinero fue reconocido como compensación para FIFA, CONCACAF, CONMEBOL y federaciones afectadas. En 2021, el Departamento de Justicia aprobó la remisión de fondos por más de US$ 201 millones, con una primera distribución de US$ 32,3 millones. FIFA presentó esos recursos como parte del World Football Remission Fund, destinado a proyectos de desarrollo, fútbol comunitario, programas juveniles y otras iniciativas vinculadas al deporte.

La denuncia contra Domínguez apunta a otra línea de dinero recuperado: fondos relacionados con antiguos dirigentes sudamericanos, entre ellos el entorno de Nicolás Leoz, expresidente de CONMEBOL y una de las figuras históricas señaladas por el FIFAgate.

Los reportes publicados mencionan acuerdos para recuperar más de US$ 50 millones desde cuentas vinculadas a Leoz en Paraguay y Suiza. Esos acuerdos buscaban cerrar disputas legales y devolver recursos a la Confederación, sin que implicaran necesariamente una admisión de responsabilidad.

La pregunta que queda abierta es directa: si ese dinero debía volver al fútbol sudamericano como reparación institucional, ¿por qué una denuncia interna sostiene que parte terminó en presuntos pagos reservados a autoridades de CONMEBOL?

El silencio de FIFA y el peso político del caso

Según la información divulgada, altos funcionarios de FIFA conocían la denuncia desde hacía más de un año. Hasta ahora no se informó públicamente una resolución, una sanción ni el cierre formal de una investigación.

CONMEBOL sostuvo que desconocía la existencia de esa denuncia ética. FIFA no ofreció una respuesta pública clara sobre el contenido de la acusación. Domínguez tampoco respondió a los pedidos de comentario del medio que reveló el caso.

El silencio institucional pesa tanto como la denuncia. FIFA y CONMEBOL han intentado construir una imagen de renovación después del terremoto de 2015, pero la falta de información pública sobre una acusación de esta magnitud vuelve a poner en discusión el funcionamiento real de sus controles internos.

Domínguez no es un dirigente periférico. Preside la confederación sudamericana, integra la estructura de poder de FIFA y ocupa uno de los cargos de vicepresidente dentro del organismo que gobierna el fútbol mundial. Su figura tiene peso político, económico y deportivo en la región.

La denuncia no prueba por sí sola una responsabilidad penal ni administrativa. Pero abre un problema institucional de primer orden: el fútbol sudamericano vuelve a quedar asociado a fondos opacos, acuerdos reservados y preguntas sin respuesta sobre el destino del dinero recuperado tras el mayor escándalo de corrupción de su historia reciente.

Fuente ;The New York Time

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