Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba confirmaron un encuentro con el jefe del Comando Sur de Estados Unidos en el perímetro divisorio de la Base Naval de Guantánamo. La reunión abordó asuntos de seguridad operativa y dejó abierto un canal de comunicación entre ambos mandos militares.
Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba y el Comando Sur de Estados Unidos mantuvieron una reunión de alto nivel en el perímetro divisorio de la Base Naval de Guantánamo, uno de los puntos más sensibles de la relación entre ambos países. El encuentro se realizó el 29 de mayo de 2026 y reunió al general Francis L. Donovan, jefe del Comando Sur estadounidense, con el general de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo, viceministro primero y jefe del Estado Mayor General de las FAR.
El comunicado cubano presentó la reunión como resultado de un acuerdo entre ambas partes. Las delegaciones valoraron de forma positiva el intercambio y abordaron temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar. También acordaron mantener la comunicación entre ambos mandos.
Del lado estadounidense, el Comando Sur describió el encuentro como un intercambio breve sobre asuntos de seguridad operativa. Donovan también realizó una evaluación del perímetro de la instalación y trató con autoridades de la base asuntos vinculados con protección de fuerzas, seguridad del personal militar y preparación operativa.
Un contacto militar poco habitual
El dato político más importante no está solo en el contenido formal de la reunión, sino en el hecho mismo de que se haya producido. El contacto entre altos mandos militares de Cuba y Estados Unidos en Guantánamo no es un gesto menor. Se trata de una frontera militar dentro del propio territorio cubano, marcada por más de un siglo de disputa, tensión diplomática y reclamos de soberanía.
La Base Naval de Guantánamo fue establecida a partir de los acuerdos de 1903, luego de la intervención estadounidense en Cuba y bajo las condiciones impuestas en el marco de la Enmienda Platt. Estados Unidos sostiene que el enclave se mantiene por tratados posteriores, incluido el de 1934, que reafirmó el arrendamiento y estableció que su terminación requiere acuerdo de ambos gobiernos o abandono de la base por parte de Washington.
Cuba, en cambio, considera esa presencia una ocupación ilegítima de una parte de su territorio. La posición histórica de La Habana sostiene que el enclave viola su soberanía y que fue impuesto sin consentimiento legítimo del pueblo cubano. Ese reclamo sigue siendo una pieza central de la política exterior cubana frente a Estados Unidos.
Guantánamo y la necesidad de evitar incidentes
En ese contexto, una reunión sobre seguridad perimetral puede parecer técnica, pero tiene lectura política. Cuando dos países con relaciones tensas comparten una línea militar tan delicada, los canales de comunicación directa sirven para reducir riesgos, evitar errores de cálculo y manejar incidentes antes de que escalen.
La comunicación entre mandos no implica acercamiento político ni resuelve el conflicto de fondo sobre Guantánamo. Tampoco borra el carácter profundamente desigual de la presencia militar estadounidense en territorio cubano. Pero sí muestra que, incluso en medio de la confrontación, ambas partes reconocen la necesidad práctica de mantener coordinación mínima en una zona donde cualquier incidente puede tener consecuencias mayores.
El encuentro también se produce en un momento de presión creciente de Washington sobre Cuba y de mayor atención militar estadounidense sobre el Caribe. Para La Habana, sostener una comunicación directa en torno al perímetro del enclave permite reducir riesgos sin abandonar su reclamo de soberanía. Para Estados Unidos, la reunión aparece vinculada a la protección de su personal y al control operativo de una instalación estratégica en la región.
La imagen que deja el encuentro es la de dos mandos militares obligados a hablar en una frontera heredada de otra época, todavía abierta en el presente. Guantánamo sigue siendo una de las heridas más visibles de la relación entre Cuba y Estados Unidos: una base extranjera en territorio cubano, un reclamo soberano sin resolver y un perímetro donde la seguridad operativa convive con una disputa política de fondo.
Fuente ; Ministerio de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba
