El nuevo despliegue incorpora tres policlínicas móviles equipadas para atender en refugios, centros de contención, plazas y puntos de concentración. La medida forma parte de la Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle y apunta a que el sistema de salud llegue a las personas, en lugar de esperar que las personas más vulnerables logren llegar al sistema.
La salud sale al territorio
ASSE y el Ministerio de Desarrollo Social avanzan en una nueva etapa de atención directa a personas en situación de calle. La incorporación de tres policlínicas móviles permitirá llevar consultas médicas, odontología, vacunación, controles de enfermería, atención en salud mental, acompañamiento social y entrega de medicamentos a refugios, centros de contención y puntos estratégicos del área metropolitana.
La medida forma parte de la Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle, presentada por el gobierno como un cambio de modelo. La idea central es sencilla, pero profunda: la calle no puede ser tratada solo como una emergencia nocturna ni como un problema de abrigo durante el invierno. También es salud, vivienda, salud mental, consumo problemático, trabajo, vínculos rotos y pérdida de redes comunitarias.
El nuevo dispositivo, denominado PASO —Policlínico de Atención en Situación de Calle y Otras Vulnerabilidades— tendrá tres unidades móviles equipadas con consultorios, rayos X digitales y módulos odontológicos. Esas unidades recorrerán refugios, plazas y otros espacios donde se concentran personas en situación de calle, con equipos capaces de atender en el lugar y ordenar derivaciones según la gravedad de cada caso.
La diferencia no es menor. Para una persona que vive en la calle, ir a una consulta puede ser casi imposible. No siempre hay documentos a mano, dinero para trasladarse, ropa adecuada, una red que acompañe, posibilidad de sostener una espera o condiciones para cumplir indicaciones médicas. Por eso, acercar el primer nivel de atención al territorio no es solo una mejora logística: es una forma concreta de reconocer derechos.
Un cambio de enfoque: no esperar al usuario, ir a buscarlo
El presidente de ASSE, Álvaro Danza, planteó que la situación de calle requiere una mirada sanitaria integrada y no solamente hospitalaria. La vicepresidenta del organismo, Marcela Cuadrado, especialista en medicina familiar y comunitaria, viene defendiendo una línea clara: hay que atender a las personas donde están, no esperar pasivamente que lleguen al sistema.
Ese enfoque marca una diferencia con respuestas más tradicionales. El sistema de salud suele ordenar sus puertas de entrada desde la institución: policlínica, agenda, consulta, derivación, estudios. Pero la vida en calle rompe esa lógica. Hay enfermedades crónicas sin seguimiento, problemas de salud mental, consumos problemáticos, heridas, infecciones, dificultades odontológicas, embarazos sin controles suficientes, esquemas de vacunación incompletos y situaciones que se agravan por falta de atención temprana.
El Mides ya venía coordinando acciones con ASSE en dispositivos de la Dirección Nacional de Protección Social. La presencia del policlínico móvil en las puertas de los centros permite detectar problemas de salud, generar derivaciones oportunas, promover hábitos de cuidado, actualizar vacunas y acercar estudios básicos. La nueva etapa busca potenciar ese trabajo y convertir los centros de atención en verdaderos nodos de salud y contención.
La estrategia también prevé una Unidad de Enlace Interinstitucional, con funcionamiento permanente, para ordenar triage, orientación y derivación. Ese punto es clave porque muchas situaciones de calle no se resuelven con una única respuesta. Una persona puede necesitar abrigo, atención médica, apoyo en salud mental, tratamiento por consumo, documentación, alimentos, cupo en un centro, contención social y seguimiento posterior. Si cada puerta responde por separado, el Estado llega tarde o llega fragmentado.
Del refugio al acompañamiento integral
La Primera Estrategia Nacional sobre Situación de Calle incluye 42 medidas y fue presentada como una política de alcance nacional. El gobierno sostiene un modelo basado en tres ejes: vínculo, vivienda y vida. Eso implica recomponer redes, ampliar respuestas habitacionales y trabajar sobre condiciones estructurales como salud, educación, empleo y cuidados.
Entre las medidas anunciadas aparece la transformación del Plan Invierno en un Plan 365, la ampliación de centros de estadía transitoria a 24 horas, la expansión de respuestas hacia todo el país, la atención en salud mental y consumo problemático, el aumento de casas de medio camino y comunidades terapéuticas, la generación de viviendas con acompañamiento social y la creación de oportunidades laborales protegidas.
La llegada de policlínicas móviles se inscribe dentro de ese cambio. No alcanza con abrir más camas si la persona vuelve al mismo circuito sin salud, sin trabajo, sin vínculos y sin horizonte. Tampoco alcanza con atender una urgencia si no existe seguimiento. La salud en territorio puede ser una puerta de entrada a un proceso más amplio: diagnóstico, tratamiento, documentación, derivación, alojamiento, acompañamiento y recuperación de autonomía.
El desafío será sostener la medida en el tiempo, llevarla también al interior y asegurar equipos suficientes. ASSE adelantó que, luego de consolidar el modelo en Montevideo, la estrategia podrá replicarse en departamentos con necesidades similares, con prioridad inicial para Maldonado y Paysandú.
Fuente; ASSE, “Programa para fortalecer la atención sanitaria de personas en situación de calle”.
