La remodelación de las policlínicas de Abayubá e Hipódromo cerró una intervención de ASSE sobre ocho centros de atención primaria en Canelones. La iniciativa alcanzó a unos 50.000 usuarios y se conecta con una estrategia más amplia: fortalecer la red pública antes de la llegada del futuro Hospital de la Costa en Atlántida.
Ocho policlínicas, ocho semanas y una señal hacia el primer nivel de atención
ASSE dio por culminado el Plan 8×8 en Canelones con la inauguración de las obras en las policlínicas de Abayubá e Hipódromo de Las Piedras. El programa había sido presentado como una intervención rápida sobre ocho centros de la Red de Atención Primaria, con el objetivo de mejorar infraestructura, condiciones de trabajo y capacidad de respuesta en zonas donde la atención pública cumple un papel central.
La primera etapa incluyó las policlínicas Abayubá, Hipódromo de Las Piedras, Entre Todos, Ventura, Mano con Mano, Toledo, San Jacinto y Estación Atlántida. Según la información oficial, la intervención global fue pensada para beneficiar a unas 50.000 personas usuarias de ASSE en el departamento.
El dato no es menor. En salud pública, el primer nivel no es un escalón secundario: es la puerta de entrada al sistema. Allí se resuelven controles, consultas familiares, seguimiento de enfermedades crónicas, pediatría, enfermería, vacunación, salud mental, laboratorios y orientación territorial. Cuando una policlínica está deteriorada, no solo se afecta un edificio; se debilita la llegada cotidiana del Estado a barrios y localidades donde muchas veces no hay otra respuesta cercana.
El Plan 8×8 aparece, en ese sentido, como una señal concreta de inversión pública en salud territorial. No sustituye los problemas estructurales del sistema, pero marca una prioridad: antes que concentrar todo en hospitales, fortalecer los centros donde la población consulta primero.
Abayubá e Hipódromo: obras concretas en barrios con alta demanda
La Policlínica Abayubá atiende a unas 2.000 personas de La Paz y de los barrios Abayubá, San Bartolo y Villa Monte, en una zona de borde entre Montevideo y Canelones. Las obras incluyeron mejoras en sala de espera, ampliación de consultorio, enfermería, baño de funcionarios y espacio para el personal, además de la construcción de un baño accesible.
También se renovaron instalaciones eléctricas y sanitarias, se impermeabilizó la azotea, se mejoró el acondicionamiento térmico del edificio, se construyó un nicho exterior para residuos y se realizaron trabajos de pintura interior y exterior. La inversión fue de unos ocho millones de pesos e incorporó mobiliario, equipamiento informático y elementos médicos y de enfermería.
En ese centro se brinda atención en medicina familiar y comunitaria, pediatría, ginecología, enfermería en policlínica y domicilio, además de laboratorio.
En Las Piedras, la Policlínica Hipódromo atiende a cerca de 1.400 usuarios de los barrios Hipódromo y 19 de Abril, así como población de la zona rural de Montevideo. Allí funcionan servicios de medicina familiar y comunitaria, pediatría, enfermería, psicología, nutrición y laboratorio.
La obra demandó una inversión cercana a cuatro millones de pesos. Incluyó mejoras sanitarias y eléctricas, impermeabilización, acondicionamiento térmico, pintura general y construcción de un nicho exterior para residuos. ASSE presentó esta intervención como la culminación del Plan 8×8 en Canelones.
Durante la inauguración, las autoridades destacaron que las obras se completaron dentro de los plazos previstos. El intendente Francisco Legnani remarcó que la policlínica de Las Piedras y la de Abayubá se encuentran en zonas de fuerte influencia vecinal. El presidente de ASSE, Álvaro Danza, subrayó que mejorar estos centros implica mejorar las condiciones de asistencia y también las condiciones laborales del personal de salud.
Del 8×8 al Hospital de la Costa: una red pública que empieza por el territorio
La culminación del Plan 8×8 no queda aislada. El gobierno ya anunció que la experiencia se extenderá a otras zonas del área metropolitana y que en Canelones se conectará con una planificación sanitaria más amplia, especialmente hacia la Costa de Oro.
Ese proceso se vincula con el proyecto Puente a Puente, que incluye la construcción del futuro Hospital de la Costa en Atlántida y la mejora de policlínicas y centros de salud en una región de fuerte crecimiento poblacional. El hospital está previsto como centro de segundo nivel, con 60 camas de internación, emergencia fortalecida, hospital de día, atención domiciliaria, cuidados paliativos, farmacia con horario ampliado, tomógrafo, rehabilitación y más de 30 especialidades.
La obra del hospital fue anunciada con una inversión cercana a 40 millones de dólares y una previsión de inauguración entre fines de 2027 e inicios de 2028. En paralelo, el plan sanitario se complementa con infraestructura de saneamiento en Atlántida, un punto clave para que el nuevo centro funcione en condiciones adecuadas.
La ministra Cristina Lustemberg ha insistido en que el Hospital de la Costa no debe pensarse como una estructura aislada, sino como parte de una red. Esa definición es central: un hospital nuevo puede ordenar la atención especializada, pero solo funciona bien si las policlínicas de cercanía están en condiciones de resolver, derivar y acompañar.
El cierre del Plan 8×8 deja entonces una lectura política y sanitaria clara. La salud pública no se defiende solo con discursos generales sobre cobertura; se defiende con obras pequeñas y medianas, con baños accesibles, consultorios dignos, enfermerías en condiciones, techos sin humedad, calefacción, equipamiento y presencia territorial.
