UTE y OSE inauguraron obras de acceso formal a electricidad segura y agua potable en el barrio Nuevo Comienzo, en Montevideo. La intervención alcanza a más de 400 hogares en energía eléctrica y a 500 conexiones domiciliarias de agua, con una inversión pública superior a los 75 millones de pesos.
Servicios básicos donde antes había precariedad
El barrio Nuevo Comienzo, conformado en 2020, pasó a contar con acceso formal a dos servicios esenciales: electricidad segura y agua potable por red pública.
La intervención fue presentada por el gobierno nacional como parte de una política de regularización e integración social en territorios donde las familias venían resolviendo necesidades básicas en condiciones precarias o informales.
Según datos difundidos por UTE, el barrio cuenta actualmente con unas 450 viviendas y alrededor de 100 más en construcción o proyectadas. Un relevamiento realizado sobre 308 hogares identificó 854 habitantes, entre ellos 335 niñas, niños y adolescentes.
La obra no resuelve por sí sola todos los problemas habitacionales del barrio, pero cambia una condición central de la vida cotidiana: el acceso a luz segura, agua potable, medidores, facturación nominada y posibilidad de reclamar formalmente ante los organismos públicos.
UTE y OSE invirtieron más de 75 millones de pesos
La intervención combinó obras de UTE y OSE.
En electricidad, UTE regularizó el suministro de 400 hogares en el marco de su Plan de Inclusión Social. La empresa informó una inversión superior a 47 millones de pesos, destinada a redes de media y baja tensión, la puesta en servicio de dos subestaciones y la adecuación de instalaciones eléctricas internas.
El objetivo del plan es que hogares en situación de vulnerabilidad accedan a un servicio eléctrico regular, seguro y sostenible, con instalación de medidores y condiciones técnicas que reduzcan riesgos en las viviendas.
En agua potable, OSE informó una inversión de 28 millones de pesos. Las obras incluyeron más de 11.500 metros de tuberías y 500 conexiones domiciliarias con nichos y medidores. Los trabajos fueron ejecutados por la Gerencia de Contexto Crítico y Emergencia y demandaron cinco meses.
El proceso había comenzado en noviembre de 2025, cuando OSE lanzó las obras en Nuevo Comienzo y San Miguel. En aquel momento se informó que la intervención global preveía unas 1.000 conexiones domiciliarias y beneficiaría aproximadamente a 5.000 personas.
Regularizar también es reconocer derechos
El acceso formal a agua y electricidad no es solo una obra técnica. También implica que las familias pasen a estar reconocidas como usuarias de servicios públicos, con factura a nombre propio, posibilidad de acceder a tarifas sociales, trámites, reclamos y comprobantes de domicilio.
El secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez, destacó la organización vecinal como parte del proceso que permitió concretar las obras. Desde OSE, Pablo Ferreri sostuvo que la formalización del servicio permite que las familias pasen a ser “sujetos de derecho”.
La clave política de la intervención está en ese punto: no se trata solamente de llevar cables y caños a un barrio, sino de incorporar a cientos de familias a derechos básicos que deberían estar garantizados por el Estado.
