El concejal blanco Rolando Rozenblum afirmó que la reunión con Manuel Adorni fue una cena familiar, en su casa y sin pago. Esa versión choca con publicaciones argentinas que describen un encuentro reservado con empresarios en Trump Tower, con cubiertos de US$1.000. El episodio se suma a la investigación judicial por el viaje del funcionario argentino en avión privado a Punta del Este.
Dos relatos sobre una misma visita
Rolando Rozenblum, concejal del Partido Nacional y excandidato a alcalde de Punta del Este, negó haber cobrado US$1.000 por persona en una cena con Manuel Adorni, jefe de Gabinete del gobierno argentino de Javier Milei.
El dirigente blanco sostuvo que la versión es falsa y afirmó que no existió ningún tipo de pago. Según su explicación, el encuentro se realizó en su casa, participaron más de veinte personas entre familiares y amigos, y se trató de una cena de camaradería.
Rozenblum también presentó la visita de Adorni como parte de un fin de semana largo de carnaval en Punta del Este, al que el funcionario argentino habría viajado con su familia. En ese marco, él y el periodista Marcelo Grandio le habrían propuesto recibirlo una noche.
La explicación ubica el episodio en el terreno privado: una casa, amistades, familiares y ausencia de cobros. Sin embargo, otra versión describe una escena diferente: una reunión reservada con empresarios uruguayos y argentinos radicados en Punta del Este, realizada en Trump Tower, con una docena de asistentes y un valor de US$1.000 por cubierto.
La contradicción central está ahí. Una versión habla de una cena familiar sin dinero de por medio. La otra habla de un encuentro empresarial, en una torre de lujo, con pago para participar.
Trump Tower, empresarios y una cifra que cambia el sentido del encuentro
La versión que menciona el cobro sostiene que Adorni participó durante su estadía en Punta del Este de una reunión con empresarios en Trump Tower, cerca de la parada 9 de la rambla Lorenzo Batlle Pacheco. También señala a Marcelo Grandio y a Rolando Rozenblum como organizadores del encuentro.
Ese punto cambia el sentido político del episodio. No es lo mismo una comida doméstica entre conocidos que una reunión reservada con empresarios, en un espacio asociado al lujo, con una cifra de acceso fijada en dólares.
Hay un matiz importante: hasta ahora no está probado públicamente quién recibió ese dinero ni si Adorni cobró personalmente por su participación. Pero sí quedó planteada una diferencia sustancial entre dos relatos incompatibles: Rozenblum niega cualquier tipo de cobro, mientras la investigación publicada en Argentina habla de cubiertos de US$1.000.
El caso se vuelve más sensible porque Adorni no era un invitado cualquiera. Al momento del viaje ocupaba un cargo central en el gobierno argentino y ya estaba bajo la lupa por gastos, patrimonio y posibles beneficios vinculados a su función pública.
El avión privado y las preguntas sobre quién pagó
La polémica por la cena se suma a la investigación judicial argentina sobre el viaje de Adorni a Punta del Este en avión privado durante el fin de semana de carnaval.
La causa intenta determinar quién pagó el traslado, cómo se financiaron los vuelos y si esos gastos fueron compatibles con los ingresos declarados por el funcionario. Entre los elementos incorporados aparece un vuelo de ida por unos US$4.830 y un regreso incluido dentro de un paquete de vuelos valuado en más de US$40.000.
También se señaló que el vuelo de ida figura vinculado a una productora asociada a Marcelo Grandio, mientras que el regreso habría formado parte de un paquete abonado por una persona con domicilio en Uruguay. La Justicia argentina solicitó documentación, registros aeroportuarios y cámaras de seguridad para reconstruir el recorrido del viaje y de los pagos.
En ese contexto, la discusión sobre la cena deja de ser un episodio social aislado. Pasa a formar parte de una trama más amplia: vuelos privados, empresarios, organizadores, vínculos políticos y gastos que todavía buscan explicación.
Grandio, Rozenblum y el antecedente con Milei
Marcelo Grandio aparece como una figura relevante en esta historia. Su nombre está vinculado al viaje, a la organización del encuentro y a la productora mencionada en relación con el vuelo de ida.
Rozenblum también reconoció que junto a Grandio había organizado años atrás una presentación de Javier Milei y Manuel Adorni en el International College de Punta del Este, ante cerca de mil personas. Ese antecedente muestra que el vínculo entre esos actores no empezó con la cena de carnaval.
Ese dato no prueba por sí solo que en 2026 Adorni haya cobrado por una reunión. Pero sí muestra una relación previa entre dirigentes, comunicadores, eventos políticos y espacios empresariales de Maldonado.
Punta del Este vuelve a aparecer como escenario de encuentros entre política argentina, empresarios regionales y redes locales de influencia. La discusión ya no pasa solamente por una cena, sino por el tipo de vínculos que rodearon el viaje de un funcionario de alto rango del gobierno de Milei.
Una contradicción todavía sin cerrar
Rozenblum sostiene que todo fue una cena familiar, sin pago, en su casa y con personas de su círculo cercano. La versión publicada en Argentina describe un encuentro reservado en Trump Tower, con empresarios y cubiertos de US$1.000.
Son dos relatos que no pueden ser ciertos al mismo tiempo en todos sus términos. Uno elimina el componente económico y empresarial. El otro lo coloca en el centro de la escena.
Mientras tanto, la Justicia argentina mantiene abierta la investigación sobre el viaje de Adorni, el pago de los vuelos y los gastos asociados a su estadía en Punta del Este. Las respuestas que surjan de esa causa pueden terminar aclarando si el episodio fue solo una visita privada o si formó parte de una agenda más amplia, con financiamiento y apoyos que todavía no fueron explicados por completo.
