La presidenta mexicana afirmó que sectores conservadores de México actúan articulados con grupos de Argentina, España y Estados Unidos para atacar a su gobierno. Defendió la soberanía nacional, cuestionó las campañas mediáticas y sostuvo que en México “decide el pueblo”
Una ofensiva política y mediática contra la transformación mexicana
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, denunció una ofensiva política, mediática y digital de sectores de la derecha mexicana articulados con la ultraderecha internacional. Según la mandataria, esa coordinación involucra grupos de Argentina, España y Estados Unidos, con el objetivo de atacar a su gobierno y al proyecto político de la llamada Cuarta Transformación.
El señalamiento fue realizado durante su conferencia matutina, en la previa del informe de gobierno que presentará el próximo domingo. Sheinbaum sostuvo que ese informe no será solamente una instancia de balance institucional, sino también un llamado a mantenerse cerca del pueblo, informar y responder frente a una campaña que, según afirmó, busca desgastar a los gobiernos populares de la región.
La presidenta apuntó contra el uso político de conceptos como patria, familia y libertad por parte de sectores conservadores. A su entender, esas consignas son utilizadas por la derecha para construir un relato de defensa nacional, pese a que históricamente esos mismos sectores apelaron al respaldo extranjero y al intervencionismo contra proyectos populares.
Soberanía, democracia y disputa regional
Sheinbaum planteó que el fondo de la disputa no es solo comunicacional. Para la presidenta mexicana, la ofensiva forma parte de una batalla más amplia por la soberanía, la independencia y la democracia entendida como representación del pueblo, no como un mecanismo controlado por élites económicas o intereses externos.
En ese marco, advirtió que existen sectores de Estados Unidos que pretenden un gobierno mexicano “a modo”, subordinado a definiciones tomadas fuera del país. La mandataria comparó esa visión con etapas históricas de fuerte dependencia externa y remarcó que México está dispuesto a colaborar con Washington, pero sobre la base del respeto a la soberanía nacional.
La frase central de su intervención fue clara: en México decide el pueblo. Sheinbaum rechazó la existencia de “electores externos” y cuestionó los intentos de utilizar a México como plataforma para disputas electorales de Estados Unidos o para influir en los comicios mexicanos de 2027.
La denuncia se inscribe en un clima regional marcado por el crecimiento de redes conservadoras internacionales, campañas digitales agresivas, financiamiento político transnacional y una estrategia común de ataque a gobiernos progresistas. En esa lectura, México aparece como uno de los objetivos centrales por el peso político de Morena y por el lugar que ocupa el país en América Latina.
Televisión Azteca, Salinas Pliego y el poder económico
Sheinbaum también se refirió a Televisión Azteca y al empresario Ricardo Salinas Pliego. La presidenta rechazó que sus críticas al canal constituyan censura y afirmó que no habrá retiro de concesión ni uso de la Secretaría de Gobernación para limitar programas. Según explicó, se trata de una opinión política frente a un medio que, desde su mirada, difunde mentiras y participa activamente en la disputa pública.
La mandataria vinculó parte del enfrentamiento con el reclamo fiscal contra Salinas Pliego. Según lo informado, el empresario debe cubrir pagos por miles de millones de pesos vinculados a evasión fiscal acumulada desde gobiernos anteriores. Sheinbaum recordó además el origen de la televisora y el proceso por el cual fue vendida durante el ciclo político del salinismo.
El cruce muestra una tensión de fondo entre poder político, poder mediático y poder económico. Para el gobierno mexicano, la discusión no pasa solamente por una cobertura crítica, sino por la existencia de una ofensiva organizada que combina medios, redes, empresarios, actores internacionales y sectores conservadores locales.
Pese a ese escenario, Sheinbaum sostuvo que su gobierno mantiene respaldo popular. Una encuesta de QM Estudios de Opinión y Heraldo Media Group ubicó su aprobación en 70%, frente a 23% de desacuerdo. La propia presidenta utilizó ese dato para responder al discurso opositor sobre incertidumbre y falta de respaldo social.
Fuente; Telesur
