El uso cotidiano de plataformas digitales aumentó el riesgo de sufrir robos de datos, claves bancarias y contraseñas. Muchas veces el usuario no se entera de inmediato, por eso existen herramientas gratuitas que permiten verificar si un correo electrónico o número de teléfono apareció en una filtración.
Lo que no siempre sabemos sobre la seguridad de nuestras cuentas
El uso cada vez más extendido de las nuevas tecnologías amplió los riesgos para los usuarios. Hoy no solo se puede ser víctima de un robo en la calle. También se puede perder información sensible, contraseñas, claves bancarias o datos personales almacenados en plataformas digitales y servicios en la nube.
El problema es que, en el mundo digital, muchas veces el robo no se advierte de inmediato. Los delincuentes informáticos pueden acceder a datos filtrados sin que la persona afectada lo note en el momento.
A eso se suma otro factor: la seguridad ya no depende únicamente del usuario. También depende de las plataformas, aplicaciones, empresas y servicios a los que cada persona entrega sus datos. Si una de esas plataformas sufre una brecha de seguridad, la información de miles o millones de usuarios puede quedar expuesta.
Cómo verificar si una contraseña quedó expuesta
Una primera medida para mejorar la seguridad personal en internet es saber si alguna cuenta fue afectada por una filtración. Para muchas personas, este proceso puede parecer complejo, pero existen portales gratuitos y reconocidos que permiten hacer una verificación básica.
Uno de los más utilizados es Have I Been Pwned. Su funcionamiento es sencillo: el usuario introduce su correo electrónico o número de teléfono y el sitio informa si ese dato aparece asociado a alguna brecha de seguridad conocida.
Si el resultado confirma una filtración, la recomendación es actuar rápido. Lo más importante es cambiar la contraseña de las cuentas afectadas y revisar otras plataformas donde se haya usado la misma clave.
Por qué no conviene repetir contraseñas
Uno de los errores más comunes es usar la misma contraseña en varias aplicaciones, redes sociales, correos o servicios bancarios. Esa práctica facilita el trabajo de los delincuentes informáticos.
Si una sola plataforma sufre una brecha de seguridad y la contraseña queda expuesta, esa misma clave puede servir para intentar entrar en otras cuentas del usuario. Por eso los especialistas recomiendan utilizar contraseñas distintas para cada servicio.
Sancho Lerena, CEO de la empresa de monitorización Pandora FMS, advierte que no tiene sentido usar la misma contraseña en todas las aplicaciones y sistemas. Según explica, hacerlo le da facilidades a los ladrones, porque con una sola brecha pueden intentar tomar el control de varias cuentas.
El problema para muchos usuarios es práctico: recordar muchas contraseñas distintas puede ser difícil. También puede hacer más lento el acceso a distintas plataformas. Sin embargo, esa incomodidad es menor frente al riesgo de perder el control de cuentas personales, información privada o datos bancarios.
Revisar la fortaleza de las claves
Otra medida básica es comprobar la fortaleza de las contraseñas. Una clave débil, demasiado corta o fácil de adivinar puede convertirse en la puerta de entrada para un ataque.
Las contraseñas deberían evitar datos obvios, nombres propios, fechas de nacimiento, números repetidos o combinaciones muy simples. Lo ideal es usar claves largas, diferentes entre sí y difíciles de relacionar con la vida personal del usuario.
También es recomendable activar la verificación en dos pasos en todas las plataformas que lo permitan. Esa capa extra de seguridad puede impedir accesos indebidos incluso si una contraseña queda expuesta.
La monitorización de la seguridad
En el caso de empresas y organizaciones, la seguridad digital no depende solo de cambiar contraseñas. También se utilizan sistemas de monitorización para controlar aspectos clave, verificar copias de seguridad, revisar el funcionamiento de antivirus y detectar errores o comportamientos sospechosos.
La monitorización permite centralizar el control de la información tecnológica de una organización. También ayuda a recibir alertas antes fallos, intrusiones o problemas de seguridad, lo que permite responder con mayor rapidez y reducir posibles pérdidas.
Antes, muchas empresas tenían áreas específicas para gestionar la información y proteger los sistemas. Pero el crecimiento de los datos, el trabajo en la nube y el aumento de los ataques informáticos hicieron que la monitorización se volviera una herramienta cada vez más importante.
Según Lerena, las soluciones de monitorización refuerzan la seguridad allí donde se instalan. Cualquier fallo o error puede comunicarse al instante, lo que permite actuar más rápido y disminuir daños.
La información personal también tiene valor
La ciberdelincuencia creció junto con la vida digital. Cada vez más trámites, pagos, compras, comunicaciones y gestiones se realizan por internet. Eso hace que los usuarios compartan más información personal en plataformas, aplicaciones y servicios.
Por esa razón, la seguridad no debe verse como un asunto exclusivo de grandes empresas. Las cuentas personales también pueden ser valiosas para los delincuentes informáticos. Un correo electrónico, una cuenta de redes sociales, una clave bancaria o un servicio de almacenamiento en la nube pueden contener información suficiente para causar daños económicos o personales.
Revisar si una cuenta fue filtrada, cambiar contraseñas repetidas, usar claves distintas, activar la verificación en dos pasos y prestar atención a movimientos extraños son pasos simples que ayudan a reducir riesgos.
Texto adaptado a partir del artículo “Cómo saber si te han robado las contraseñas de tu móvil o PC”, de Dimas Pardo
