El Ministerio de Transporte comenzó a ordenar las obligaciones pendientes vinculadas a la antigua Estación Central General Artigas. El primer pago fue a la Intendencia de Montevideo por un monto equivalente a US$ 1,8 millones, lo que permite avanzar en el levantamiento de embargos y en la distribución de depósitos judiciales a otros acreedores. La recuperación del predio abre una etapa clave para definir el futuro de uno de los espacios patrimoniales más importantes de Montevideo.
Una estación atrapada durante más de dos décadas
La antigua Estación Central General Artigas empieza a salir de un largo laberinto judicial, económico y político. El edificio, símbolo del pasado ferroviario del país y pieza central del patrimonio montevideano, permaneció durante años condicionado por litigios, deudas, embargos y proyectos fallidos que impidieron su recuperación real.
El punto de inflexión llegó en marzo, con la firma de un acuerdo transaccional entre el Estado y la empresa Glenby S.A., concesionaria vinculada al empresario Fernando Barboni. Ese acuerdo permitió trasladar la titularidad de la Estación Central y de padrones linderos al Ministerio de Transporte y Obras Públicas.
La solución llegó más de veinte años después del fracaso del Plan Fénix, impulsado a fines de los años 90 y frustrado tras la crisis de comienzos de siglo. Aquel proyecto prometía transformar la zona de La Aguada y recuperar la central ferroviaria, pero terminó dejando un saldo de juicios, abandono y deterioro sobre un edificio inaugurado en 1897 y declarado Monumento Histórico Nacional en 1975.
El acuerdo involucró al MTOP, el Ministerio de Economía y Finanzas, el Banco Hipotecario del Uruguay, la Agencia Nacional de Vivienda, el Banco de Seguros del Estado y actores privados. Para el gobierno, se trata de una recuperación estratégica: no solamente por el valor del inmueble, sino también por su ubicación en una zona de enorme potencial urbano.
Pagos, embargos y una cuenta que empieza a ordenarse
El avance más reciente se produjo con el pago realizado a la Intendencia de Montevideo por un monto equivalente a US$ 1,8 millones. Ese primer movimiento permite destrabar el embargo sobre el crédito expropiatorio y avanzar hacia la cancelación de hipotecas vinculadas a Saduf S.A., sociedad creada para gestionar el Plan Fénix y asociada al Banco Hipotecario y a la Agencia Nacional de Vivienda.
Según la información publicada, la operación total equivale a unos US$ 19,3 millones. Una parte importante ya estaba depositada judicialmente desde 2019, en el marco del proceso de expropiación. De ese dinero, solo una porción menor iría directamente a Glenby, mientras que otra parte se destinará a cancelar deudas tributarias acumuladas.
El levantamiento de embargos habilita nuevos pasos: pagos a la Dirección General Impositiva, a la Intendencia de Maldonado y a la Intendencia de Canelones, además de otros créditos previstos dentro del acuerdo. En ese ordenamiento aparece un dato político de fondo: una parte significativa del dinero que el Estado debe mover para cerrar el conflicto vuelve a organismos públicos por distintas vías.
La recuperación de la Estación Central no es gratuita ni simple. Pero el costo también debe leerse frente a lo que implicaba mantener el conflicto abierto: un edificio patrimonial abandonado, una zona estratégica paralizada y una cadena judicial que bloqueó durante años cualquier proyecto serio de recuperación.
Un predio clave para Montevideo
El viernes 22 de mayo, el secretario de Presidencia, Alejandro “Pacha” Sánchez, y la ministra de Transporte y Obras Públicas, Lucía Etcheverry, recorrieron el predio de la antigua Estación Central. La visita incluyó el edificio principal, la zona de vías, los andenes y los alrededores, donde ya se realizaron tareas de limpieza, iluminación, cercado y mejora de condiciones de seguridad.
El predio tiene más de 51.000 metros cuadrados distribuidos en tres padrones. Unos 13.000 metros cuadrados corresponden al edificio de la estación. La ministra Etcheverry informó que se creó un grupo de trabajo entre Presidencia, Transporte y Vivienda para recibir y analizar propuestas de revitalización.
El objetivo planteado por el gobierno es combinar usos comerciales, gastronómicos, culturales, tecnológicos, inmobiliarios, de transporte y portuarios. Esa amplitud muestra que la discusión recién empieza. El desafío será evitar que la recuperación de un patrimonio público termine reducida a una operación inmobiliaria más.
La Estación Central puede volver a ser un espacio vivo para Montevideo. Para eso, el Estado deberá equilibrar inversión privada, planificación urbana, memoria ferroviaria, valor patrimonial y acceso público. Después de tantos años de abandono, el primer paso fue recuperar el control jurídico y económico del predio. Lo que viene será definir qué ciudad se quiere construir alrededor de ese lugar.
