El espacio, ubicado en el Barrio Olímpico de la ciudad de Canelones, funcionó durante la dictadura como centro de detención y tortura. Autoridades, expresos políticos, colectivos de memoria y vecinos participaron de la inauguración de un museo que busca mantener viva la memoria y sostener el compromiso del Nunca Más.
Un lugar marcado por la dictadura
Canelones inauguró el pasado viernes el Museo a Cielo Abierto Los Vagones, ubicado en el Barrio Olímpico de la capital departamental. El espacio tiene una fuerte carga histórica: durante la dictadura funcionó como centro de detención y tortura, y con el paso de los años se transformó primero en sitio de memoria y ahora en museo abierto a la comunidad.
La actividad reunió a autoridades locales, departamentales y nacionales, integrantes del Colectivo Ágora, vecinos y público en general. El colectivo fue uno de los impulsores de la propuesta y gestiona el espacio junto a la Intendencia de Canelones.
La creación del museo consolida un proceso sostenido de recuperación de la memoria en un lugar atravesado por el terrorismo de Estado. Donde hubo encierro, violencia y violación de derechos humanos, hoy se levanta un espacio público destinado a recordar, enseñar y transmitir a nuevas generaciones lo ocurrido.
“Canelones también tiene memoria”
Durante la inauguración, el alcalde de Canelones, Américo Puga, señaló que muchas personas habían soñado con un espacio de estas características y afirmó que el resultado final superó las expectativas. “Nuestra ciudad de Canelones también tiene memoria”, expresó.
El ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahía, remarcó la importancia de asumir la memoria desde el presente y proyectarla hacia las futuras generaciones. En su intervención fue claro: en Uruguay hubo terrorismo de Estado. El Estado encarceló, persiguió y violó derechos humanos desde el poder.
La jornada también tuvo el testimonio de quienes pasaron por Los Vagones. Blanca Calero, detenida en ese lugar, habló de las consecuencias que la prisión política dejó no solo en los detenidos, sino también en sus hijos, familias y entornos cercanos.
Roberto Piñeiro, también preso político, recordó que en Los Vagones y en el Parque Artigas los detenidos atravesaron apremios físicos y psicológicos. Su testimonio colocó en primer plano una dimensión central de la memoria: detrás de cada sitio recuperado hubo cuerpos, vidas, familias y heridas que todavía forman parte de la historia reciente del país.
La pelea por los desaparecidos y el Nunca Más
El intendente de Canelones, Francisco Legnani, destacó el enorme simbolismo de Los Vagones para la capital departamental. También señaló que Canelones cuenta con 118 sitios de memoria georreferenciados, una cifra que muestra la profundidad de las marcas dejadas por el terrorismo de Estado en el departamento.
Legnani sostuvo que hay dos luchas centrales. La primera es encontrar hasta el último de los desaparecidos. La segunda, incluso si esa búsqueda alcanza respuestas, es sostener de manera permanente la pelea por el Nunca Más.
La inauguración del Museo a Cielo Abierto Los Vagones se inscribe en ese camino. No se trata solo de conservar un espacio físico, sino de impedir que el silencio ocupe el lugar de la verdad. La memoria democrática necesita lugares, voces, testimonios y señales públicas que recuerden lo que ocurrió y afirmen que ninguna forma de terrorismo de Estado puede repetirse.
