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Saneamiento en revisión: la promesa de 61 localidades vuelve a mostrar el costo de anunciar sin respaldo

En Soriano, como en Ciudad Rodríguez, el proyecto anunciado como universalización del saneamiento para 61 localidades vuelve a quedar bajo revisión. Crece la preocupación por Dolores, Palmitas, José Enrique Rodó y Mercedes, pero el punto de fondo es otro: el gobierno anterior firmó y presentó una obra ambiciosa sin dejar respaldo suficiente para ejecutarla en los términos prometidos.

Una promesa grande que ahora vuelve al territorio

El Plan de Universalización del Saneamiento fue presentado durante el gobierno anterior como una de las grandes obras ambientales y sociales para el interior del país. La propuesta anunciaba intervenciones en 61 localidades, miles de nuevas conexiones, redes de alcantarillado, plantas de tratamiento y una mejora sustancial en la cobertura de saneamiento fuera de Montevideo.

Ese anuncio generó expectativas reales en pueblos y ciudades que arrastran desde hace décadas una desigualdad básica: vivir sin saneamiento, depender de barométricas, convivir con problemas sanitarios y quedar por detrás de los discursos oficiales sobre desarrollo.

Ahora, la revisión del plan vuelve a golpear en el territorio. OSE informó ante el Parlamento que el proyecto será reformulado y que, durante este período, las obras previstas no alcanzarán a las 61 localidades inicialmente anunciadas, sino a 28. La explicación oficial apunta a costos no previstos, obras no contempladas, falta de planificación y un descalce financiero muy grande entre lo prometido y lo efectivamente financiado.

El problema no empieza con la revisión actual. Empieza antes: en una forma de gobernar que presentó una obra ambiciosa como si estuviera garantizada, instaló expectativas en pueblos concretos y dejó al nuevo gobierno frente a una cuenta que no cerraba.

Soriano: localidades incluidas, preocupación abierta

En Soriano, la situación generó preocupación política y social. Dolores, Palmitas, José Enrique Rodó y Mercedes figuraban dentro del plan original. En el caso de Mercedes, el tema tiene un peso especial: se trata de una capital departamental que todavía arrastra carencias importantes en tratamiento de aguas residuales.

La diputada nacionalista María Fajardo planteó el reclamo por las localidades que podrían quedar fuera o bajo revisión. Su preocupación es atendible desde el punto de vista territorial. Ninguna comunidad puede mirar con indiferencia la posibilidad de perder una obra de saneamiento que afecta directamente la salud, la calidad de vida y el ambiente.

Pero la discusión no puede quedar reducida a una acusación rápida contra el gobierno actual. Si el plan original no tenía respaldo suficiente, la responsabilidad política no desaparece por haber colocado carteles, hecho anuncios o presentado cifras en conferencias. La política pública no se mide por la cantidad de promesas comunicadas, sino por la capacidad real de ejecutarlas.

En este caso, la diferencia entre lo anunciado y lo financiado es el centro del problema. El saneamiento no puede ser tratado como propaganda de campaña ni como una promesa general para el interior. Es infraestructura básica, salud pública, ambiente y dignidad cotidiana.

Rodríguez y el límite de la promesa política

La situación de Ciudad Rodríguez, en San José, expone con claridad el mismo problema. La localidad había sido incluida en el plan anunciado durante el gobierno anterior, pero las autoridades locales fueron informadas de que no habría obras en este quinquenio. El alcalde Norberto Zunino relató que desde OSE se le transmitió que no había recursos y que el organismo estaba achicando el alcance del proyecto.

El caso es especialmente sensible porque en Rodríguez incluso llegó a colocarse cartelería vinculada a futuras obras. Esa imagen resume una práctica política conocida: anunciar primero, instalar expectativa después y dejar para más adelante la pregunta decisiva sobre cómo se paga, cómo se ejecuta y qué queda en pie al cambiar la administración.

El gobierno actual tiene la obligación de explicar con claridad qué obras seguirán, cuáles quedarán postergadas, qué criterios se usarán y cómo se buscará financiamiento. Pero también corresponde decir algo incómodo: no se puede exigir cumplimiento inmediato de una promesa que fue presentada sin dejar las condiciones materiales suficientes para sostenerla.

La universalización del saneamiento debe seguir siendo una prioridad nacional. Justamente por eso necesita planificación seria, financiamiento cierto, transparencia y responsabilidad política. El interior no necesita anuncios grandilocuentes que después se achican en los expedientes. Necesita obras reales, sostenibles y ejecutables.

Fuentes

OSE informó que el Plan de Universalización del Saneamiento, presentado para 61 localidades

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