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La oposición pone en riesgo la revitalización de Ciudad Vieja y deja en suspenso una inversión clave de la IM

La Junta Departamental deberá definir si habilita los préstamos impulsados por la Intendencia de Montevideo para saneamiento, limpieza, veredas, calles y Ciudad Vieja. El saneamiento aparece encaminado, pero el proyecto de US$ 40,7 millones para el casco histórico depende de votos opositores que hoy no están asegurados.

La ciudad necesita inversión, no bloqueo político

Montevideo entra en días decisivos para resolver si puede avanzar con un paquete de obras largamente reclamadas por vecinos, comerciantes y trabajadores. La Intendencia, encabezada por Mario Bergara, pidió autorización para financiar cinco líneas de inversión: limpieza, saneamiento, veredas, calles y revitalización de la Ciudad Vieja.

No se trata de obras decorativas ni de un gasto improvisado. La propuesta apunta a problemas reales de la capital: basura, infraestructura envejecida, calles deterioradas, veredas inaccesibles, barrios sin el mismo nivel de saneamiento y un casco histórico que necesita volver a tener vida urbana, vivienda, cultura, comercio y presencia cotidiana.

El Frente Amplio no cuenta por sí solo con los votos necesarios en la Junta Departamental. Como los préstamos exceden el período de gobierno, se requiere una mayoría especial de 21 votos. Ese mecanismo obliga a negociar con la oposición. El punto político es claro: la oposición tiene derecho a controlar, pedir información y proponer cambios, pero también deberá hacerse cargo si termina frenando inversiones que atienden demandas concretas de Montevideo.

Saneamiento: una obra social antes que una obra visible

El préstamo para saneamiento es el que aparece con mayor posibilidad de aprobación. La inversión prevista ronda los US$ 102,4 millones y busca ampliar redes, mejorar drenajes, rehabilitar infraestructura crítica y fortalecer la calidad ambiental de la ciudad.

Las zonas mencionadas incluyen Villa Don Bosco, Carrasco Este, Villa García, Instrucciones y Lezica Sur. También se prevén obras vinculadas al drenaje del arroyo del Buceo, la cuenca alta de Cañada Iyuí en Casavalle, la rehabilitación del pluvial de Alaska y el emisario de Punta Carretas.

El saneamiento no suele producir titulares vistosos, pero expresa una de las diferencias más profundas entre una política pública con mirada social y una administración limitada a tapar pozos. Llevar saneamiento, drenaje y obras ambientales a más barrios mejora la salud, protege viviendas, reduce riesgos ante lluvias intensas y achica desigualdades territoriales.

Que este punto tenga respaldo más amplio confirma algo evidente: hay inversiones que ningún sector político puede negar sin pagar un costo demasiado alto. El problema aparece en los otros proyectos, donde la oposición parece más dispuesta a transformar la discusión urbana en pulseada política.

Ciudad Vieja: patrimonio, vivienda y vida urbana en disputa

El préstamo de US$ 40,7 millones para revitalizar la Ciudad Vieja es el más comprometido. Y justamente por eso es el más revelador. La propuesta apunta a intervenir en el barrio más antiguo de Montevideo con obras de espacio público, recuperación patrimonial, proyectos culturales, mejora de peatonales, iluminación, limpieza, mantenimiento y acciones vinculadas a seguridad y convivencia.

La Ciudad Vieja no necesita discursos nostálgicos. Necesita inversión. Durante años perdió población, actividad cotidiana y parte de su fuerza comercial tradicional. Sigue siendo, sin embargo, un territorio estratégico: concentra historia, edificios públicos, valor patrimonial, servicios, turismo, cultura, cercanía con el puerto y una infraestructura urbana que no debería abandonarse al deterioro.

El plan de la IM dialoga además con una línea que también se mueve desde el gobierno nacional: recuperar inmuebles, redensificar áreas centrales y generar vivienda para sectores trabajadores. Esa coincidencia debería ser una oportunidad para construir una política de Estado sobre el centro histórico. En cambio, la falta de votos opositores amenaza con dejar la revitalización en el camino.

La pregunta de fondo no es solamente financiera. Es política. ¿Montevideo va a recuperar su casco histórico con planificación pública o se va a resignar a que la Ciudad Vieja siga dependiendo de impulsos aislados, negocios privados y esfuerzos dispersos? Frenar este préstamo sería bloquear una posibilidad concreta de repoblar, cuidar y dinamizar una zona central de la capital.

Limpieza, calles y veredas: reclamos diarios que también esperan respuesta

Los otros préstamos también siguen bajo negociación. El plan de limpieza prevé US$ 60 millones para renovar flota, sumar contenedores, instalar ecopuntos, ecocentros, composteras y fortalecer la gestión de residuos. Es una respuesta directa a uno de los temas que más aparece en conversaciones de barrio y en reclamos ciudadanos.

El plan de veredas, por US$ 65 millones, busca intervenir una parte importante de la infraestructura peatonal de Montevideo, con énfasis en accesibilidad, seguridad y equidad territorial. No es un tema menor: una ciudad de izquierda también se mide por cómo caminan sus personas mayores, sus niñas y niños, las personas con discapacidad y quienes se mueven todos los días por barrios con veredas rotas o inexistentes.

El plan de calles, por US$ 50 millones, apunta a recuperar pavimentos de hormigón y asfalto en arterias de alto flujo distribuidas en los ocho municipios. Allí también la discusión excede el tránsito: calles en mal estado encarecen traslados, afectan el transporte público, dañan vehículos de trabajadores y deterioran la vida cotidiana.

La oposición puede plantear controles, condiciones y seguimiento. Eso forma parte de su tarea. Lo que no puede hacer sin costo político es convertir cada inversión pública en una sospecha permanente y cada préstamo en una traba automática. Montevideo tiene problemas concretos. La Intendencia puso sobre la mesa un plan de obras. Ahora la Junta deberá definir si acompaña una respuesta de ciudad o si vuelve a dejar para después lo que los barrios vienen reclamando hace años.

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