El presidente de CONMEBOL y vicepresidente de FIFA aparece señalado en una denuncia interna por presuntos pagos superiores a US$ 5 millones vinculados a dinero recuperado tras el FIFAgate. La acusación fue revelada por The New York Times y apunta a fondos que debían volver al fútbol sudamericano después del mayor escándalo de corrupción de la historia del deporte.
Una denuncia reservada que apunta al corazón de CONMEBOL
Alejandro Domínguez, presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol y vicepresidente de FIFA, quedó en el centro de una nueva denuncia vinculada al FIFAgate. La información fue publicada por The New York Times, que reveló la existencia de una acusación interna presentada ante el Comité de Ética de FIFA.
La denuncia sostiene que Domínguez y otro alto funcionario de CONMEBOL habrían recibido más de US$ 5 millones provenientes de fondos recuperados después del escándalo de corrupción que estalló en 2015. El señalamiento habría sido realizado por una persona que afirmó tener conocimiento directo de los pagos.
El dato central no está solamente en el monto. La gravedad institucional aparece en el origen del dinero: fondos que habían sido recuperados desde cuentas relacionadas con antiguos dirigentes investigados o involucrados en la trama del FIFAgate. Es decir, recursos que CONMEBOL presentó durante años como parte de la reparación por el saqueo sufrido por el fútbol sudamericano.
De acuerdo con lo publicado, altos funcionarios de FIFA conocían la denuncia desde hacía más de un año. Hasta ahora no se informó públicamente una resolución del Comité de Ética, una sanción ni el cierre formal de una investigación.
El dinero recuperado y la sombra de Nicolás Leoz
El FIFAgate expuso una red de sobornos, coimas y lavado de dinero alrededor de derechos de televisión, marketing y torneos internacionales. La investigación del Departamento de Justicia de Estados Unidos golpeó especialmente a FIFA, CONCACAF y CONMEBOL, consideradas víctimas de los dirigentes y empresarios que desviaron recursos del fútbol.
En ese proceso, Estados Unidos autorizó la devolución de fondos decomisados para compensar a las organizaciones perjudicadas. Parte de ese dinero fue canalizado a través del World Football Remission Fund, administrado bajo la órbita de la Fundación FIFA, con destino declarado a programas de desarrollo, fútbol femenino, formación, educación, protección de menores, proyectos comunitarios y necesidades humanitarias.
La denuncia revelada ahora apunta a otra zona sensible: acuerdos vinculados a dinero recuperado desde cuentas asociadas a antiguos dirigentes sudamericanos. Entre los nombres que vuelven a aparecer en el contexto del caso está Nicolás Leoz, expresidente de CONMEBOL y una de las figuras históricas señaladas en la trama del FIFAgate.
Los reportes indican que existieron acuerdos para recuperar más de US$ 50 millones desde cuentas en Paraguay y Suiza relacionadas con el entorno de Leoz. Esos acuerdos habrían buscado cerrar disputas legales y recuperar fondos para la Confederación, sin que necesariamente implicaran admisión de responsabilidad por parte de los involucrados.
El punto que abre la nueva denuncia es si parte de ese dinero, presentado como recuperación institucional, terminó derivado hacia pagos reservados, comisiones o beneficios para autoridades actuales de CONMEBOL.
Silencio, desconocimiento y una contradicción política fuerte
Domínguez asumió la presidencia de CONMEBOL en 2016, después de la caída de Juan Ángel Napout, condenado en Estados Unidos por el FIFAgate. Desde ese momento, su gestión construyó buena parte de su discurso público sobre la recuperación de la credibilidad, la transparencia y la devolución del dinero robado al fútbol sudamericano.
Esa historia vuelve más delicada la denuncia. El dirigente que llegó al cargo después del derrumbe de la vieja conducción aparece ahora señalado por presuntamente haber recibido parte de fondos recuperados de aquel mismo escándalo.
Según los reportes publicados, Domínguez no respondió a los pedidos de comentario del New York Times. FIFA tampoco habría ofrecido una respuesta pública sobre el contenido de la denuncia. CONMEBOL, por su parte, afirmó desconocer la existencia de esa acusación interna.
El caso aparece además en un momento particularmente sensible para el fútbol mundial, a pocas semanas del inicio del Mundial 2026, organizado por Estados Unidos, México y Canadá. Domínguez no ocupa un cargo menor: preside la confederación sudamericana y forma parte de la estructura más alta de FIFA.
La denuncia todavía deja preguntas abiertas: quién fue el otro funcionario señalado, qué documentación recibió FIFA, si el Comité de Ética abrió una investigación formal, qué ruta siguió el dinero recuperado, bajo qué concepto se habrían realizado los pagos y por qué el caso permaneció sin resolución pública durante más de un año.
Fuente ;The New York Times
