El megaproyecto inmobiliario +Colonia presentó una nueva etapa ante el Ministerio de Ambiente al mismo tiempo que anunció su acuerdo con Praxis, la comunidad tecnológica que se define como una “nación digital” y proyecta movilizar US$ 1.000 millones en Uruguay. La iniciativa promete atraer talento, inversiones y miles de nuevos residentes, pero su escala vuelve a colocar en discusión el impacto territorial y ambiental de una urbanización que transformará una extensa franja costera de Colonia. El presidente Yamandú Orsi recibió al responsable de Praxis y marcó una condición concreta: cualquier inversión deberá cumplir las normas uruguayas.
De proyecto inmobiliario a sede de una “nación digital”
+Colonia es un desarrollo urbano impulsado por Ala Este SAS sobre unas 515 hectáreas próximas a Colonia del Sacramento. El proyecto comenzó varios años antes de la llegada de Praxis y ya cuenta con obras, autorizaciones y diferentes etapas sometidas a evaluación ambiental. Su planificación prevé viviendas, comercios, servicios, áreas verdes, espacios públicos e infraestructura capaz de incorporar progresivamente miles de habitantes.
El salto de escala llegó con Praxis. La organización estadounidense, encabezada por Dryden Brown, afirma reunir a más de 150.000 integrantes vinculados a la tecnología, inteligencia artificial, inversiones y emprendimientos. Después de evaluar distintos destinos internacionales, anunció que instalará en Uruguay su primera comunidad física de gran escala. La primera etapa proyectada dentro de +Colonia alcanzaría unos 350.000 metros cuadrados de edificabilidad, más del 20% de la urbanización prevista.
Eduardo Bastitta, impulsor de +Colonia y exintegrante del Consejo de Asesores del presidente argentino Javier Milei, estimó que las viviendas y demás desarrollos asociados a esa llegada podrían movilizar alrededor de US$ 1.000 millones durante los próximos años. La cifra, por ahora, corresponde a una inversión proyectada: la compra de la totalidad de los terrenos todavía no se concretó, parte de la superficie debe ser fraccionada y las primeras operaciones están previstas para 2027.
El proyecto crece mientras Ambiente sigue evaluando sus etapas
La expansión ocurre sobre una zona costera cuya transformación ya pasó por distintos procedimientos ante el Ministerio de Ambiente. Los antecedentes oficiales muestran evaluaciones vinculadas a fauna, infraestructura vial, drenajes, cursos de agua, saneamiento, abastecimiento y efectos derivados del aumento de población. El proyecto original estimaba una primera expansión hacia unos 5.000 habitantes, con crecimiento progresivo desde 2026.
Durante 2025 Ala Este SAS presentó además una ampliación vinculada a una vía de servicio, una alcantarilla sobre el arroyo La Caballada y una subestación eléctrica. En 2026 ingresó otro procedimiento ambiental relacionado con el acondicionamiento del camino costero para convertirlo en rambla y paseo público, con senda peatonal, bicisenda, drenajes, iluminación y tratamiento paisajístico. La nueva expansión vuelve ahora a colocar al Ministerio de Ambiente en el centro del proceso.
Es en ese punto donde aparece el debate sobre el denominado “extractivismo inmobiliario”, concepto utilizado desde ámbitos académicos y organizaciones ambientales para analizar grandes transformaciones territoriales impulsadas por la valorización inmobiliaria del suelo. En Colonia la discusión no se limita a la arquitectura de una nueva urbanización: incluye la presión sobre la costa, los cursos de agua, los servicios públicos, la infraestructura, el aumento de población y la forma en que una inversión privada de esta magnitud se integra a una ciudad histórica y a su territorio.
Orsi recibió a Praxis, pero puso las reglas uruguayas por delante
El desembarco de Praxis llegó también hasta el gobierno nacional. Durante su viaje a Nueva York, el presidente Yamandú Orsi se reunió con Dryden Brown. En el encuentro participaron además representantes oficiales uruguayos. La organización agradeció públicamente el apoyo del mandatario y presentó el contacto como parte de su desembarco en Uruguay.
Al regresar al país, Orsi delimitó el alcance político de ese respaldo. Señaló que +Colonia es un proyecto que conoce desde hace años y sostuvo que cualquier inversión que pretenda desarrollarse en Uruguay debe cumplir con las normas nacionales. También diferenció el proyecto inmobiliario de eventuales instalaciones tecnológicas o centros de datos, que quedarían sujetos a sus propios controles y reglamentaciones. Para el presidente, el núcleo de la propuesta actual es fundamentalmente un desarrollo urbano destinado a atraer trabajadores y emprendedores vinculados al sector tecnológico.
La propia bancada del Frente Amplio en la Junta Departamental de Colonia anunció que buscará conocer en detalle lo conversado entre el gobierno y Praxis antes de fijar posición sobre el proyecto. Los ediles plantearon estudiar sus consecuencias económicas, sociales, territoriales y políticas. Entre la promesa de una “ciudad eterna”, una inversión proyectada de US$ 1.000 millones y una urbanización que modifica cientos de hectáreas de territorio costero, la discusión recién comienza. La llegada de capital puede ser una oportunidad para Colonia; cuánto, cómo y bajo qué condiciones se transforme su territorio dependerá de que los anuncios privados pasen por los controles públicos que Uruguay ya tiene establecidos.
