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Ascensor de Cerro Largo: de $4,68 millones a US$44.000 y las contradicciones del pliego de 2025

En 2025 la Junta Departamental de Cerro Largo manejó una inversión de $4.683.705 para instalar un ascensor en su sede. Un año después aprobó destinar alrededor de $1,8 millones, unos US$44.000, mediante compra directa. La diferencia se acerca a los $3 millones. La revisión del llamado anterior muestra que aquel proyecto incluía una obra llave en mano y cinco años de mantenimiento, pero también que el pliego utilizado para cotizar contenía requisitos para más de un ascensor y especificaciones correspondientes a sistemas técnicos diferentes.

Qué comprendían los $4,68 millones de 2025

En junio de 2025 se manejó públicamente una inversión de $4.683.705,25 para concretar el ascensor de la Junta Departamental. El monto apareció asociado al proyecto que el Legislativo analizaba financiar, mientras se encontraba en marcha una licitación abreviada específica para la obra.

El llamado iba bastante más allá de comprar una máquina. La empresa debía suministrar el ascensor, instalarlo, realizar el acondicionamiento necesario, ejecutar los trabajos de albañilería, hacerse cargo de trámites y regularizaciones y entregar todo el sistema funcionando. El contrato estaba planteado bajo la modalidad llave en mano, por lo que los costos necesarios para completar la obra debían quedar contemplados dentro de la propuesta.

El paquete incorporaba además una garantía mínima de 36 meses y cinco años de mantenimiento preventivo integral. Las empresas tenían que cotizar esos 60 meses de servicio, incluyendo visitas mensuales, reparaciones, sustitución de componentes y atención ante desperfectos. Ese mantenimiento formaba parte de la evaluación económica del llamado y es uno de los elementos que deberá compararse con los aproximadamente US$44.000 aprobados ahora.

El pliego pedía un ascensor, pero después hablaba de dos

Al revisar las especificaciones de aquel llamado aparece un problema diferente al precio. El objeto de la licitación establece claramente la instalación de un ascensor accesible de dos paradas, con capacidad para seis pasajeros y una carga prevista de 450 kilos.

Sin embargo, más adelante el mismo documento exige una “maniobra dúplex selectiva colectiva” y comienza a referirse a “dichos ascensores”. Incluso establece que debe ser posible utilizar de manera independiente “alguno de los equipos”. Esa redacción describe una instalación integrada por más de un elevador, pese a que la Junta estaba licitando uno solo.

Las especificaciones técnicas agregan otra contradicción. El documento define inicialmente una máquina de tracción y frecuencia variable. Después habla de tracción con reductor de velocidad y, inmediatamente a continuación, establece que el ascensor deberá ser hidráulico y sin sala de máquinas. De esa manera, las empresas debían elaborar sus presupuestos a partir de un pliego que combinaba soluciones técnicas diferentes dentro del mismo proyecto.

La diferencia de casi $3 millones todavía tiene que desarmarse pieza por pieza

En septiembre de 2026 la Junta Departamental aprobó destinar aproximadamente $1,8 millones para finalmente adquirir el ascensor. La decisión obtuvo 25 votos entre 26 ediles presentes. El presidente del Legislativo, Alejandro López, señaló además que existían alrededor de $5 millones ya presupuestados para esa compra y defendió la decisión de avanzar mediante compra directa.

La comparación decisiva pasa ahora por conocer qué contiene exactamente ese nuevo precio. Del llamado anterior sabemos que había suministro, instalación, obra civil, acondicionamiento, trámites, garantía y cinco años de mantenimiento. De la contratación actual conocemos el monto general, pero todavía resta identificar públicamente el detalle completo de las prestaciones incluidas en los US$44.000.

Ese dato permitirá separar dos cuestiones que hasta ahora aparecen mezcladas. Una es cuánto de los casi $3 millones de diferencia responde a que en 2025 se estaba contratando un paquete más amplio. La otra es cuánto pudo incidir el propio diseño del procedimiento anterior, construido sobre un pliego que pedía cotizar una obra llave en mano mientras hablaba alternativamente de uno y varios ascensores y combinaba tecnologías diferentes. La diferencia de precios puso el foco sobre el ascensor; el pliego de 2025 obliga ahora a mirar también cómo se había armado aquella contratación

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