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SAME 105 se integra al 911: un paso clave para mejorar la respuesta pública ante emergencias

El SAME 105 comenzó a trabajar de forma presencial dentro del Centro de Comando Unificado del Ministerio del Interior. La medida busca reducir demoras, mejorar la coordinación entre salud y seguridad, y fortalecer la respuesta estatal ante emergencias sanitarias en todo el país.

Salud y emergencia en una misma mesa de operaciones

El Sistema de Atención Médica de Emergencias, SAME 105, se integró de forma presencial a la Mesa Central de Operaciones de la Dirección de Emergencias del Ministerio del Interior. El cambio apunta a que las situaciones sanitarias que ingresan por el 911 tengan una respuesta más rápida, más coordinada y con criterio médico desde el primer momento.

La medida permitió conformar el Centro de Operaciones de Emergencias Sanitarias, un espacio de trabajo conjunto entre SAME 105 y el Centro de Comando Unificado. Desde allí se gestionan los pedidos de asistencia médica que llegan al sistema de emergencias, con equipos sanitarios trabajando junto a quienes ya coordinan la respuesta de Policía, Bomberos, Policía Caminera, Prefectura y otros servicios.

El punto central es evitar que una emergencia sanitaria quede atrapada en una cadena larga de derivaciones. Hasta ahora, cada llamado podía pasar por distintos equipos antes de llegar al despacho de una ambulancia. Con la presencia directa del SAME 105 en el centro de operaciones, la información puede evaluarse en el mismo lugar donde se toman decisiones operativas.

En una emergencia, los minutos importan. Una caída grave, un siniestro de tránsito, una descompensación, una herida de arma blanca o una situación de riesgo vital no pueden depender de trámites lentos ni de comunicaciones fragmentadas. La integración del SAME 105 al 911 va en la dirección correcta: poner al Estado a coordinar mejor sus propios recursos.

Menos demoras y mejor clasificación de los casos

La nueva articulación busca reducir tiempos de respuesta y mejorar la categorización de las emergencias. Eso significa distinguir con mayor precisión qué situaciones requieren una ambulancia inmediata, cuáles pueden esperar una respuesta diferente y qué tipo de equipo debe intervenir.

Según los datos oficiales, en 2025 el Centro de Comando Unificado recibió más de 117.000 llamados vinculados a solicitudes de asistencia sanitaria. En los primeros cuatro meses de 2026 ya se registraron 63.406 intervenciones en todo el país. Es una demanda enorme, que muestra la necesidad de un sistema con capacidad de ordenar, priorizar y actuar con rapidez.

La incorporación de herramientas de videovigilancia también puede ayudar en esa tarea. Ver el evento en tiempo real permite evaluar mejor la gravedad de una situación, orientar al personal en calle y despachar recursos con más información. El objetivo anunciado es alcanzar tiempos de despacho de ambulancias de entre tres y cinco minutos, una meta ambiciosa para un sistema que necesita funcionar en Montevideo y también en el interior.

La coordinación también protege a los equipos asistenciales. En muchas intervenciones, el personal sanitario llega a escenas complejas: siniestros de tránsito, episodios de violencia, incendios, conflictos familiares o situaciones de riesgo en la vía pública. Trabajar conectado con seguridad pública puede mejorar la protección de quienes atienden y de quienes esperan asistencia.

Una política pública que debe llegar a todo el territorio

La integración del SAME 105 al Centro de Comando Unificado forma parte de una construcción más amplia: el Sistema Nacional de Trauma y Emergencias Médicas. Ese objetivo es importante para Uruguay, porque la respuesta ante emergencias no puede depender del lugar donde vive una persona, del prestador al que pertenece o de la distancia con Montevideo.

Un sistema nacional fuerte debe garantizar tiempos razonables, coordinación real y atención de calidad en todo el país. Para eso no alcanza con tecnología. También se necesitan ambulancias disponibles, personal formado, médicos reguladores, comunicación clara, inversión sostenida y presencia territorial.

La medida tiene un valor político claro: fortalece el rol del Estado en un área donde la coordinación pública puede salvar vidas. Salud, seguridad y emergencia no pueden funcionar como compartimentos separados. En la práctica, muchas situaciones requieren una respuesta conjunta, y la diferencia entre actuar tarde o actuar a tiempo puede ser decisiva.

El desafío ahora será sostener la integración, medir resultados, transparentar tiempos de respuesta y asegurar que la mejora no quede concentrada en algunos puntos del país. La emergencia médica debe ser un derecho efectivo, no una promesa que depende de la suerte, la distancia o la capacidad de insistir por teléfono.

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