La última encuesta de Equipos Consultores marcó una baja en la aprobación del presidente y un aumento de la desaprobación. Desde el gobierno, Alejandro Sánchez reconoció la señal política y sostuvo que el camino es profundizar las transformaciones, mostrar más y hacer más.
El gobierno toma nota de la encuesta
El secretario de la Presidencia, Alejandro Sánchez, se refirió a la caída en la aprobación del presidente Yamandú Orsi y sostuvo que el gobierno debe acelerar la aplicación de sus políticas públicas. La declaración llega después de una nueva medición de Equipos Consultores que mostró un deterioro en la evaluación ciudadana de la gestión.
Según el relevamiento, la aprobación bajó de 33% a 27%, la desaprobación subió de 40% a 48% y los juicios intermedios pasaron de 24% a 23%. El dato encendió señales dentro del propio oficialismo, no por la necesidad de cambiar el rumbo político, sino por la urgencia de lograr que las medidas del gobierno lleguen con más fuerza a la vida cotidiana de la población.
Sánchez coincidió con la vicepresidenta Carolina Cosse, quien había definido el resultado como una “luz amarilla”. Para el secretario de la Presidencia, los ciudadanos juzgan lo que ven en materia de políticas públicas, y las expectativas sociales están por encima de lo que el gobierno ha logrado registrar hasta ahora.
Acelerar sin abandonar el rumbo
La respuesta de Sánchez no apuntó a una rectificación general del proyecto de gobierno, sino a una mayor velocidad de ejecución. Su planteo central fue que el rumbo es correcto, pero necesita más profundidad, más presencia territorial y una comunicación más clara de las acciones realizadas.
El mensaje tiene una lectura política concreta: la gestión no puede descansar únicamente en la confianza electoral ni en la orientación programática. En un contexto de demandas sociales fuertes, el gobierno necesita traducir sus prioridades en resultados visibles para trabajadores, jubilados, familias, jóvenes y sectores que esperan respuestas más rápidas.
La frase de Sánchez sobre “poner el pie en el acelerador” expresa precisamente esa tensión. No alcanza con defender lo hecho. El propio gobierno reconoce que debe hacer más y mostrar mejor lo que ya está en marcha.
Una señal también hacia el Frente Amplio
El intendente de Montevideo, Mario Bergara, también expresó preocupación por los datos de la encuesta, especialmente por el nivel de desaprobación dentro del electorado frenteamplista. Según el relevamiento, 28% de quienes votaron a Orsi en el balotaje de 2024 desaprueba hoy la gestión, mientras 45% la aprueba y 27% mantiene una opinión intermedia.
Ese dato obliga al oficialismo a mirar hacia adentro. No se trata solo de responder a la oposición, sino de recomponer diálogo con parte de su propia base social y política. En el Frente Amplio, el respaldo al gobierno no funciona como cheque en blanco: exige señales concretas en políticas sociales, trabajo, salarios, vivienda, seguridad, salud, educación y presencia del Estado.
El desafío para Orsi y su equipo no está únicamente en disputar el relato público. Está en lograr que la orientación progresista del gobierno se exprese con mayor claridad en decisiones, resultados y cercanía con la ciudadanía.
