El bloque reafirmó su rechazo a las medidas coercitivas unilaterales y volvió a colocar el caso cubano dentro de una discusión más amplia: soberanía, derecho internacional y reforma de un orden global dominado por las potencias occidentales.
Cuba vuelve al centro del reclamo del Sur Global
Los ministros de Asuntos Exteriores del Brics ratificaron su respaldo a Cuba y reclamaron el fin del bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por Estados Unidos contra la isla. El planteo fue incluido en los documentos difundidos tras la reunión ministerial celebrada en Nueva Delhi, India, en un encuentro atravesado por tensiones internacionales y por el debate sobre el lugar del Sur Global en el sistema mundial.
El pronunciamiento retoma una posición histórica de la mayoría de la comunidad internacional: el rechazo a medidas unilaterales que castigan a poblaciones enteras por decisiones tomadas fuera del marco de Naciones Unidas. En el caso cubano, el bloqueo estadounidense lleva más de seis décadas y condiciona el acceso a financiamiento, comercio, tecnología, medicamentos, combustibles e insumos básicos.
El respaldo del Brics no aparece aislado. Forma parte de una crítica más amplia a las sanciones y presiones económicas utilizadas como herramienta de política exterior. Desde una mirada de soberanía y derecho internacional, el bloque volvió a marcar que ningún país debería quedar sometido a castigos económicos decididos por una potencia.
Reforma del sistema internacional
La reunión también abordó la necesidad de reformar la gobernanza global. Los cancilleres respaldaron cambios en Naciones Unidas, el Consejo de Seguridad y las instituciones financieras internacionales surgidas de Bretton Woods, con el objetivo de ampliar la representación de los países en desarrollo.
Ese punto es central para entender el peso político del Brics. El bloque busca presentarse como una voz alternativa frente a un orden internacional donde las principales decisiones económicas, financieras y de seguridad siguen concentradas en manos de Estados Unidos, Europa y sus aliados.
La discusión incluye comercio, industria, finanzas, inteligencia artificial, seguridad energética, clima, biodiversidad, salud, agricultura y seguridad alimentaria. No se trata solamente de una agenda diplomática: detrás de esos temas está la disputa por recursos, tecnología, financiamiento y capacidad real de decisión para países que durante décadas ocuparon un lugar subordinado en el sistema global.
Medio Oriente mostró las tensiones internas del bloque
El encuentro en India también dejó en evidencia diferencias dentro del propio Brics, especialmente por la situación en Medio Oriente. Medios internacionales informaron que no hubo un comunicado conjunto único debido a desacuerdos sobre el tratamiento de la guerra regional y la situación en Gaza, el mar Rojo y el estrecho de Bab el-Mandeb.
Aun así, los documentos difundidos desde la presidencia india recogieron posiciones sobre la necesidad de proteger vidas civiles, asegurar rutas marítimas, rechazar medidas coercitivas unilaterales y sostener una salida política para los conflictos. Sobre Palestina, se reafirmó el respaldo a una solución de dos Estados sobre la base de las fronteras de 1967, con Jerusalén Este como capital palestina.
La falta de consenso pleno muestra una contradicción del Brics ampliado: el bloque gana peso político y demográfico, pero también incorpora intereses nacionales diversos, disputas regionales y alianzas cruzadas. Esa complejidad no elimina su importancia. La refuerza como espacio donde el Sur Global intenta discutir, con tensiones propias, un orden internacional menos subordinado a Washington.
Fuentes
CubaSí / Prensa Latina
