Quatroges

Corporación América compró 209 hectáreas para el aeropuerto de Rocha, pero la ubicación sigue bajo cuestionamiento ambiental

La empresa prevé invertir US$ 40 millones en una terminal próxima a José Ignacio. El proyecto incluye una pista de hasta 1.600 metros y una pequeña terminal de pasajeros, pero todavía debe superar la evaluación ambiental, el cambio de categoría del suelo y la autorización departamental.

Una compra de entre US$ 8,3 y US$ 9,4 millones

Corporación América Airports concretó la compra de los terrenos donde proyecta construir el primer aeropuerto internacional de Rocha. La operación fue realizada a través de Aeropuertos Uruguay, nombre comercial con el que actúa en el país la compañía que administra las ocho terminales integrantes del Sistema Nacional de Aeropuertos Internacionales.

Según informó Búsqueda, la transacción se cerró el jueves 9 de julio e involucró los padrones 69.929 y 69.930, ubicados sobre la ruta 10, en la intersección con el camino al Caracol. Entre ambos suman unas 209 hectáreas.

El precio acordado se habría ubicado entre US$ 40.000 y US$ 45.000 por hectárea, lo que implica un desembolso de entre US$ 8,3 millones y US$ 9,4 millones solamente por la tierra. La inversión total prevista para la compra, construcción y puesta en funcionamiento del aeropuerto ronda los US$ 40 millones.

Los predios están frente al desarrollo inmobiliario Las Garzas, a unos 25 kilómetros de José Ignacio, 33 kilómetros de la ciudad de Rocha y aproximadamente 60 kilómetros de La Paloma. La empresa y la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica, Dinacia, eligieron ese lugar por su cercanía con los centros turísticos y porque el terreno presenta pocos desniveles.

El diseño preliminar incluye una pista de 1.350 metros de longitud y 30 metros de ancho, con la posibilidad de extenderla hasta 1.600 metros. También se proyectan una terminal con capacidad para unos 50 pasajeros, hangares para aeronaves, estacionamiento público y tanques de combustible instalados en superficie.

Las estimaciones iniciales manejan alrededor de 1.000 movimientos de aeronaves y unos 2.000 pasajeros por año, cifras que muestran que, al menos en su primera etapa, se trataría de una terminal orientada principalmente a vuelos privados, ejecutivos, turísticos y de pequeña escala.

La compra de los terrenos representa un avance empresarial concreto, pero no significa que la obra esté autorizada. La construcción de un aeropuerto de uso público requiere una Autorización Ambiental Previa y el cumplimiento de las normas nacionales y departamentales de ordenamiento territorial.

Una inversión privada a cambio de extender otra concesión

El mecanismo elegido para financiar el aeropuerto fue incorporado al Presupuesto Nacional 2025-2029 mediante el artículo 107 de la Ley 20.446.

La norma faculta al Poder Ejecutivo a ampliar el objeto de la concesión vigente del Aeropuerto Internacional de Laguna del Sauce y adjudicar al mismo concesionario la construcción, conservación y explotación de la futura terminal de Rocha.

Como contrapartida por la inversión, la concesión del aeropuerto de Laguna del Sauce, que vence en 2043, podrá extenderse hasta por otros 25 años. El mecanismo no prevé la selección de un operador diferente para Rocha, sino la ampliación del contrato que ya mantiene el Estado con Corporación América Airports.

La extensión, sin embargo, no es automática. Antes de concederla, el Poder Ejecutivo deberá contar con una evaluación técnica y económica fundada que detalle las obras, las inversiones comprometidas y el cronograma de ejecución.

El contrato también deberá exigir la terminación completa y en plazo del aeropuerto, su efectiva puesta en funcionamiento y el cumplimiento de todas las inversiones previstas. La tierra y las obras pasarán al dominio público una vez ejecutado el proyecto, aunque la administración comercial y operativa continuará en manos del concesionario.

El artículo fue incorporado durante la discusión parlamentaria del Presupuesto y recibió el respaldo de legisladores del Frente Amplio, el Partido Nacional y el Partido Colorado. De esta manera, el Estado busca concretar una iniciativa que lleva casi dos décadas apareciendo en distintos planes de desarrollo turístico, pero que nunca había contado con un marco jurídico, un terreno definido y un modelo de financiación simultáneamente.

El acuerdo abre una posibilidad de inversión y conectividad para Rocha, pero también obliga al Estado a controlar cuidadosamente la relación entre el valor real de la obra y el beneficio económico que implica conceder hasta 25 años adicionales de explotación de Laguna del Sauce.

La evaluación pública deberá determinar si los US$ 40 millones comprometidos, el volumen de pasajeros previsto y las obligaciones asumidas justifican una ampliación de concesión de semejante duración.

Entre dos áreas protegidas y dentro de una reserva de biosfera

El principal conflicto no está relacionado con la necesidad de que Rocha tenga un aeropuerto, sino con el lugar elegido para construirlo.

Los padrones se encuentran en una franja ubicada entre el Paisaje Protegido Laguna de Rocha, a aproximadamente 1,5 kilómetros hacia el este, y el Área de Manejo de Hábitats y Especies Laguna Garzón, a unos 1,4 kilómetros hacia el oeste.

El predio también se encuentra dentro de la Reserva de Biosfera Bañados del Este. La Laguna de Rocha integra el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, fue declarada sitio Ramsar por la importancia internacional de sus humedales y alberga más de 220 especies de aves residentes y migratorias.

La Dinacia presentó el proyecto ante el Ministerio de Ambiente el 16 de abril y propuso clasificarlo en la categoría B, correspondiente a iniciativas cuyos impactos moderados pueden mitigarse mediante medidas conocidas.

El Área de Evaluación Ambiental rechazó ese criterio y recomendó ubicarlo en la categoría C, reservada para proyectos que pueden producir impactos ambientales negativos significativos. Esa clasificación obliga a realizar un estudio de impacto ambiental completo.

El informe técnico advierte sobre posibles colisiones de aeronaves con aves, alteraciones en las rutas de desplazamiento entre ambas lagunas, aumento del ruido, iluminación nocturna, modificación de hábitats e ingreso de especies exóticas invasoras.

La zona es utilizada para alimentación, descanso, nidificación e invernada por aves acuáticas, flamencos, chorlos y playeros migratorios. Algunas de esas especies están incluidas en listas nacionales o internacionales de conservación.

La Fundación Lagunas Costeras presentó una petición administrativa ante la Intendencia de Rocha para que no autorice la construcción en esos padrones. La organización aclaró que no se opone a que el departamento cuente con una terminal aérea, pero reclama que sea trasladada a una ubicación que no comprometa el corredor ambiental costero.

Entre las alternativas manejadas aparece una localización más al norte, próxima a la ruta 9 y al camino al Caracol. El intendente Alejo Umpiérrez mencionó públicamente esa posibilidad, pero la empresa descartó el cambio y avanzó con la compra de los terrenos originales.

La Dinacia sostiene que los vientos predominantes permitirían orientar los despegues y aterrizajes hacia el este y sureste, en dirección al océano, evitando sobrevolar directamente las lagunas. También argumenta que la instalación de una terminal permitiría controlar un espacio aéreo que actualmente no cuenta con vigilancia permanente.

Esas medidas deberán ser examinadas en el estudio ambiental y no sustituyen el análisis de las consecuencias acumulativas sobre una de las zonas costeras de mayor valor ecológico del país.

Además de la autorización ambiental, el proyecto necesita cambiar la clasificación de los terrenos. Actualmente figuran como suelo rural potencialmente transformable, una categoría incompatible con la actividad aeroportuaria.

La Dinacia solicitó a la Intendencia de Rocha que los padrones sean recategorizados como suelo suburbano. La Dirección de Ordenamiento Territorial pidió información adicional, entre ella cómo se garantizará el suministro de energía eléctrica. Luego de la evaluación técnica, el expediente deberá pasar a la Junta Departamental, que tendrá la decisión política final sobre el cambio de suelo.

El aeropuerto puede constituir una herramienta de conectividad, empleo y descentralización turística para Rocha. Pero el desarrollo no puede medirse únicamente por el monto de la inversión o por la cercanía con emprendimientos inmobiliarios de alto poder adquisitivo.


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