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La OMS alerta que el bloqueo energético contra Cuba ya golpea al sistema de salud

La falta de combustible está obligando a suspender servicios médicos esenciales en Cuba. La Organización Mundial de la Salud advirtió que la crisis energética retrasó unas 100.000 cirugías y aumenta el riesgo de enfermedades como dengue, malaria y chikungunya.

La energía también es salud

La Organización Mundial de la Salud alertó que la crisis energética que atraviesa Cuba ya tiene consecuencias directas sobre la salud pública. La falta de combustibles afecta el funcionamiento de hospitales, ambulancias, laboratorios, equipos médicos, cadenas de frío y servicios básicos que dependen de electricidad estable.

El director de Intervenciones Sanitarias de Emergencia de la OMS, Altaf Musani, informó tras una visita a la isla que el impacto no se limita a los apagones. Según el organismo, la falta de combustible está dificultando el acceso de pacientes y trabajadores sanitarios a los centros de salud, además de obligar al sistema cubano a suspender o postergar prestaciones esenciales.

Uno de los datos más graves es el retraso de unas 100.000 intervenciones quirúrgicas. Dentro de ese total, más de 11.000 corresponden a menores de edad. La situación también golpea de forma especial a mujeres embarazadas, por las dificultades para sostener controles, traslados, diagnósticos y atención obstétrica en condiciones normales.

Un bloqueo que atraviesa la vida cotidiana

La crisis energética cubana se agravó este año con nuevas medidas de presión de Estados Unidos contra el suministro de petróleo a la isla. Expertos de Naciones Unidas calificaron esa política como una forma de “asfixia energética” y advirtieron que la orden ejecutiva de enero de 2026 profundizó los efectos del bloqueo histórico contra Cuba.

La medida estadounidense impone costos adicionales a países que suministren petróleo a Cuba, de forma directa o indirecta. En los hechos, ese mecanismo dificulta la llegada de combustible y empuja al límite servicios básicos como salud, educación, alimentación, transporte, agua potable y saneamiento.

El punto central es humanitario. Ninguna diferencia política justifica que hospitales, ambulancias, tratamientos oncológicos, diálisis, cirugías pediátricas o controles de embarazo queden condicionados por una política de castigo económico. La salud pública no puede ser utilizada como herramienta de presión geopolítica.

Riesgo sanitario y servicios bajo presión

La OMS también advirtió que la falta de energía y combustible aumenta el riesgo de propagación de enfermedades transmitidas por vectores y por agua, entre ellas dengue, malaria y chikungunya. Los cortes eléctricos prolongados afectan el bombeo de agua, la refrigeración de insumos, la higiene hospitalaria y la capacidad de respuesta ante brotes.

La situación se suma a un sistema sanitario que ya enfrentaba falta de medicamentos, insumos, equipamiento y personal bajo presión. Organismos humanitarios de Naciones Unidas habían señalado previamente interrupciones en la atención oncológica, diálisis, emergencias, salud materno-infantil y programas de inmunización.

Cuba sostiene que el bloqueo estadounidense es la causa principal del deterioro energético y económico. Washington, por su parte, justifica sus medidas bajo argumentos políticos y de seguridad. Para los organismos internacionales, el resultado concreto ya se mide en derechos afectados: salud, alimentación, agua, educación y condiciones de vida.

Fuentes

Organización Mundial de la Salud

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