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Emiratos buscó sumar al Golfo a una ofensiva contra Irán, pero Arabia Saudita y Qatar rechazaron el plan


Un informe de Bloomberg reveló que Emiratos Árabes Unidos intentó convencer a Arabia Saudita, Qatar y otros vecinos del Golfo de participar en una respuesta militar coordinada contra Irán en las primeras fases de la guerra lanzada por Estados Unidos e Israel. La negativa regional expuso diferencias profundas: Abu Dabi apostó por una línea dura junto a Washington y Tel Aviv, mientras Riad, Doha, Kuwait, Baréin y Omán priorizaron la desescalada.

Una propuesta militar que no encontró respaldo

Emiratos Árabes Unidos habría intentado arrastrar a sus vecinos del Golfo a una ofensiva militar coordinada contra Irán poco después del inicio de los bombardeos de Estados Unidos e Israel contra territorio iraní, el 28 de febrero.

Según Bloomberg, el presidente emiratí, Mohammed bin Zayed, mantuvo contactos con líderes regionales, entre ellos el príncipe heredero saudita, Mohammed bin Salman, para plantear una respuesta conjunta frente a Irán. La propuesta buscaba que los Estados del Consejo de Cooperación del Golfo actuaran en bloque junto a Washington y Tel Aviv.

La respuesta fue negativa. Arabia Saudita y Qatar, dos actores centrales del Golfo, rechazaron sumarse a una ofensiva regional. La posición habría sido compartida también por Kuwait, Baréin y Omán, que acompañaron la línea de contención frente a una escalada mayor. La fórmula que resume esa negativa, según el informe, fue clara: no era su guerra.

Esa decisión marcó una diferencia política de fondo. Abu Dabi defendía una postura más agresiva frente a Teherán. Riad, en cambio, procuró evitar que el conflicto arrastrara a toda la región y apostó a mantener abiertos canales de negociación.

La fractura entre Abu Dabi y Riad

La negativa saudita habría profundizado las tensiones entre Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita, dos aliados tradicionales que en los últimos años también han mostrado diferencias económicas, energéticas y geopolíticas.

En ese marco, Bloomberg informó además que Emiratos habría ejecutado ataques contra Irán en distintos momentos del conflicto, incluso antes y después del alto el fuego del 8 de abril. Uno de esos episodios habría estado vinculado a una respuesta coordinada con Israel luego de un ataque iraní contra instalaciones emiratíes.

La distancia entre Abu Dabi y Riad también se cruzó con otros movimientos regionales. Emiratos reforzó sus vínculos con Israel y mantuvo contactos de alto nivel en medio de la guerra. Arabia Saudita, por su parte, buscó una salida menos dependiente de la lógica militar estadounidense-israelí y más orientada a una arquitectura de seguridad regional.

El Financial Times informó que Riad planteó la posibilidad de un pacto de no agresión entre Irán y los países vecinos, inspirado en el proceso de Helsinki de 1975. La iniciativa apunta a reducir el riesgo de nuevas guerras, proteger infraestructura crítica y ordenar una etapa posterior al conflicto.

Ormuz, BRICS y la disputa por la seguridad regional

Mientras se conocían las revelaciones sobre el papel de Emiratos, el canciller iraní, Abbas Araghchi, declaró en Nueva Delhi, durante la reunión de ministros de Exteriores de los BRICS, que el estrecho de Ormuz no está cerrado para los países amigos y que las restricciones se aplican a quienes estén en guerra con Irán.

Araghchi sostuvo que las embarcaciones pueden transitar si coordinan con la marina iraní y afirmó que Teherán busca normalizar el tránsito por esa vía estratégica en la medida en que avance una solución diplomática.

La reunión de los BRICS terminó sin una declaración conjunta por diferencias internas sobre Medio Oriente. La propia composición del bloque muestra la dificultad del momento: Irán y Emiratos Árabes Unidos forman parte del grupo, pero mantienen posiciones enfrentadas frente a la guerra, el rol de Estados Unidos, la seguridad marítima y el vínculo con Israel.

El episodio deja en evidencia una disputa mayor. La región del Golfo ya no se mueve de manera automática detrás de Washington. Arabia Saudita, Qatar, Omán, Kuwait y Baréin evitaron quedar subordinados a una ofensiva militar de consecuencias imprevisibles. Emiratos, en cambio, apareció alineado con la línea más dura contra Irán, en una estrategia que aumenta el riesgo de fractura regional.

Fuentes

Bloomberg

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