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Combustibles: el gobierno baja la nafta, el gasoil y el supergás desde el 1.º de julio

El Poder Ejecutivo definió una reducción en tres combustibles de alto impacto cotidiano: la nafta Súper 95, el gasoil 50S y el supergás. La medida regirá desde las 00:00 del martes 1.º de julio y llega después de un informe de Ursea que mostró una caída generalizada en los precios de paridad de importación.

Una baja que llega al surtidor y a la garrafa

La nafta Súper 95 pasará de $ 93,36 a $ 88,67 por litro. La reducción es de $ 4,69 por litro, equivalente a una baja de 5%.

El gasoil 50S bajará de $ 61,76 a $ 58,68 por litro. En este caso, la rebaja también es de 5%, con una disminución de $ 3,08 por litro.

El supergás pasará de $ 101,26 a $ 93,56 por kilo. La baja es de 7,6%. En una garrafa de 13 kilos, el descenso equivale a unos $ 100 menos.

La decisión tiene impacto directo sobre el costo de vida, especialmente en hogares que dependen del supergás para cocinar o calefaccionar, y también sobre sectores productivos y de transporte donde el gasoil pesa de forma relevante.

La referencia técnica de Ursea y la decisión política

El último informe de Ursea mostró una baja importante en los precios de paridad de importación. En términos de PPI con impuestos, la nafta Súper 95 cayó 7,46%, el gasoil 50S bajó 13,96% y el gas licuado de petróleo retrocedió 13,17% frente al mes anterior.

Pero la referencia técnica no se trasladó de forma automática. Para julio, Ursea calculó un precio de venta al público de referencia de $ 87,64 para la nafta Súper 95, $ 90,31 para la Premium 97 y $ 62,81 para el gasoil 50S.

Eso quiere decir que, en la nafta, el gobierno resolvió una baja menor a la referencia técnica de Ursea: fijó la Súper 95 en $ 88,67, por encima de los $ 87,64 de referencia. En el gasoil, en cambio, tomó una decisión distinta: aunque la referencia de Ursea marcaba $ 62,81, el Poder Ejecutivo lo fijó en $ 58,68.

El fondo del debate: mercado internacional o amortiguación estatal

El gobierno venía aplicando un régimen de excepción por la volatilidad internacional del petróleo, asociada al conflicto en Medio Oriente. Esa regla permite no trasladar mecánicamente al mercado interno todos los movimientos de los precios internacionales.

La baja de julio muestra que el Estado mantiene margen para intervenir en una variable sensible. Los combustibles no son un precio más: inciden en el transporte, la producción, la logística, los alimentos, el calefaccionamiento y el presupuesto mensual de los hogares.


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