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Relaciones carnales:Abella pidió una representación israelí permanente en Maldonado

El intendente nacionalista Miguel Abella pidió que Israel tenga un cónsul honorario permanente en Maldonado. El planteo, realizado durante la despedida de la embajadora Michal Hershkovitz, no es un gesto aislado: se inscribe en una línea política de acercamiento privilegiado con el Estado de Israel, sostenida con particular intensidad por el Partido Nacional en los últimos años, incluso mientras crecen las denuncias internacionales por la ofensiva israelí sobre Gaza.

Abella pidió una representación israelí permanente en Maldonado

El intendente de Maldonado, Miguel Abella, pidió formalmente a la Embajada de Israel en Uruguay que el departamento cuente con un cónsul honorario permanente. La solicitud fue realizada en la noche del jueves 18 de junio, durante una actividad de despedida a la embajadora Michal Hershkovitz, celebrada en la sede de la Comunidad Israelita de Punta del Este y Maldonado, CIPEMU.

“Creo que sería bueno que la Embajada dejara un cónsul honorario en la comunidad”, dijo Abella ante los presentes. Luego reforzó el planteo: “Creo que se merece tener hoy un representante honorario fijo en el departamento”.

El pedido fue presentado como respuesta al crecimiento de la comunidad judía local, especialmente desde la pandemia, y al peso social, cultural, turístico e inmobiliario que esa colectividad tiene en Punta del Este y Maldonado. En el encuentro participaron referentes comunitarios, el concejal Rolando Rozenblum, el presidente de CIPEMU Gustavo Mochón y el comunicador Tomás Friedmann, entre otros.

La embajadora Hershkovitz culmina su misión diplomática en Uruguay luego de tres años de gestión. Durante la despedida destacó su vínculo con Maldonado, recordó movilizaciones de apoyo a Israel posteriores al 7 de octubre de 2023 y respaldó el proyecto de una futura Plaza de Israel en el departamento.

El planteo de Abella no implica por sí solo la creación del cargo. Para que exista un cónsul honorario debe haber una decisión del Estado de Israel y un trámite formal ante la Cancillería uruguaya, con documentación, resolución de reconocimiento y exequátur. Hoy la representación diplomática israelí en Uruguay está radicada en Montevideo.

Maldonado como vidriera política y económica

Abella presentó la iniciativa como una necesidad departamental. Sin embargo, el pedido excede lo comunitario. Un cónsul honorario no es solamente una figura protocolar: puede funcionar como puente institucional, comercial, cultural y político entre un Estado extranjero y un territorio determinado.

En Maldonado, ese punto no es menor. Punta del Este es una zona de alto peso inmobiliario, turístico y financiero. La propia actividad de despedida incluyó referencias a la familia Mochón, de origen argentino y raíces judías, vinculada a grandes inversiones en la zona de Solanas durante décadas. En ese marco, la eventual designación de un representante honorario israelí aparece como un paso más en una trama donde comunidad, negocios, diplomacia y política departamental se cruzan con naturalidad.

El problema no es la existencia de una comunidad judía organizada ni su derecho a tener vida social, cultural y religiosa en Maldonado. Eso forma parte de la convivencia democrática y debe ser respetado sin ambigüedades. El punto político es otro: una intendencia gobernada por el Partido Nacional vuelve a colocarse como promotora activa de una relación privilegiada con el Estado de Israel, en un momento internacional atravesado por la guerra, la ocupación y las denuncias por violaciones graves a los derechos humanos del pueblo palestino.

Criticar al gobierno israelí, a su política de ocupación y a la utilización diplomática de vínculos locales no es atacar a una comunidad religiosa o cultural. Es discutir poder, Estado, intereses y política exterior.

Una línea blanca que viene de lejos

El gesto de Abella se suma a una línea que tuvo su punto más visible durante el gobierno de Luis Lacalle Pou. En ese período, Uruguay reforzó su cercanía con Israel, evitó acompañar con firmeza reclamos internacionales de cese al fuego en Gaza y abrió una oficina de innovación y emprendedurismo vinculada a la Universidad Hebrea de Jerusalén, una decisión presentada como técnica pero cargada de significado político por el lugar elegido.

Esa oficina fue impulsada por ANII, con apoyo del gobierno anterior, como parte de una estrategia de cooperación con el ecosistema israelí de innovación, transferencia tecnológica, biotecnología, inteligencia artificial, agrotecnología y emprendimientos. Para sus defensores era cooperación científica. Para sus críticos, una forma de normalizar el vínculo con Israel en plena ofensiva sobre Gaza y en una ciudad cuyo estatus está en el centro del conflicto internacional.

Ese es el fondo de la discusión. El Partido Nacional ha mostrado una disposición persistente a transformar el vínculo con Israel en una señal política. No se trata apenas de diplomacia. Es una forma de alineamiento. Una relación presentada como amistad, cooperación o modernización, pero que en los hechos termina funcionando como respaldo simbólico a un Estado que mantiene una política de ocupación y castigo colectivo sobre el pueblo palestino.

Por eso el pedido de Abella no puede leerse como una anécdota local ni como una frase simpática de despedida. En Maldonado, la diplomacia se mezcla con intereses territoriales, inversión privada, turismo de élite y gestos de posicionamiento internacional. Y el Partido Nacional, otra vez, elige de qué lado pararse.

Lo que queda planteado

La eventual creación de un consulado honorario israelí en Maldonado dependerá de los pasos que dé la Embajada de Israel y de la respuesta formal del Estado uruguayo. Pero la señal política ya fue enviada: el intendente nacionalista pidió una presencia institucional permanente de Israel en el departamento.

En un país que históricamente defendió el derecho internacional, la solución de dos Estados y el respeto a los derechos humanos, el planteo obliga a mirar más allá de la foto protocolar. Maldonado no está pidiendo solamente una oficina honoraria. Está ofreciendo territorio político para profundizar una relación que el Partido Nacional ha cultivado con entusiasmo, aun cuando el mundo discute la responsabilidad de Israel en Gaza, la ocupación palestina y el límite ético de la cooperación con gobiernos acusados de violar derechos fundamentales.

Fotografía: Cadena del Mar / FM 106.5


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