Los trabajadores denuncian falta de certezas sobre la reactivación de la planta de Paysandú y advierten que la suspensión de actividades, prevista hasta el 31 de julio, podría transformarse en cierre definitivo.
Cuarto mes de paralización e incertidumbre laboral
Los trabajadores de AmBev-Cympay, vinculados a la histórica producción de Norteña, resolvieron declararse en alerta y preparar movilizaciones ante la falta de confirmación sobre el futuro de la planta local.
La fábrica transita en junio su cuarto mes de paralización. Según planteó el dirigente del Sindicato de Obreros y Empleados de Norteña, Eduardo Alza, la información recibida hasta ahora no despejó las dudas sobre la continuidad de la actividad.
La suspensión de tareas había sido comunicada hasta el 31 de julio, pero los trabajadores sostienen que no existen garantías de que la planta vuelva a funcionar el 1º de agosto. Ante ese escenario, el sindicato considera que la posibilidad de cierre definitivo ya no puede descartarse.
Reclamo a la empresa y al gobierno
Alza cuestionó tanto a la multinacional como al gobierno por la falta de respuestas claras. Según afirmó, los trabajadores acompañaron las gestiones realizadas durante estos meses, incluso en el trámite de seguros de paro, pero ahora sienten que fueron utilizados sin recibir una explicación concreta sobre el destino de la unidad de Paysandú.
“Tanto el gobierno como AmBev nos tomaron el pelo, nos mintieron y usan a los trabajadores para otro fin”, señaló el dirigente sindical, al remarcar que no se conoce cuál es el objetivo real de la empresa con la planta.
El planteo refleja una preocupación de fondo: la decisión sobre la continuidad de una fuente laboral relevante para Paysandú aparece concentrada en una multinacional, mientras los trabajadores quedan atrapados entre negociaciones de las que no participan directamente y respuestas que no llegan.
La Federación de la Bebida analizará medidas
La situación será tratada este lunes por la mesa de la Federación de la Bebida a nivel nacional, en Montevideo, donde se analizarán los pasos a seguir ante el escenario planteado por los trabajadores de AmBev-Cympay.
El sindicato también recordó que la paralización no afecta únicamente a los trabajadores directos de la planta. Empresas tercerizadas y familias vinculadas desde hace años a las tareas de la maltería también dependen de la continuidad de la actividad.
En Paysandú, el posible cierre de la planta no se lee solo como un conflicto empresarial. Para los trabajadores, está en juego una fuente de empleo, una cadena laboral asociada y parte de una historia productiva local que no puede quedar librada al silencio de una multinacional.
