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Reino Unido gira hacia el empleo temporal ante la crisis energética por la guerra en Irán

Las empresas británicas reducen contrataciones permanentes y recurren a personal temporal ante el aumento de costos, la incertidumbre energética y el impacto global del conflicto en Oriente Medio. El mercado laboral vuelve a mostrar una señal conocida: la crisis la pagan primero los trabajadores.

Menos empleo fijo y más contratación flexible

El mercado laboral británico empieza a reflejar con mayor claridad el impacto económico de la guerra en Oriente Medio. Las empresas reducen el ritmo de contratación permanente y aumentan el uso de trabajadores temporales para atravesar un escenario marcado por costos más altos, energía más cara e incertidumbre comercial.

El último informe de KPMG y la Confederación de Reclutamiento y Empleo del Reino Unido mostró una caída más rápida de las colocaciones permanentes durante abril. A la vez, la facturación vinculada al personal temporal creció por primera vez en tres meses. El dato confirma un cambio de comportamiento empresarial: ante la falta de certezas, las compañías evitan compromisos laborales estables y prefieren vínculos más flexibles.

La explicación empresarial aparece asociada a la guerra en Irán, al encarecimiento de insumos y a la presión sobre las cadenas de suministro. El resultado social es más concreto: menos seguridad laboral para quienes buscan empleo y mayor poder de negociación para las empresas en un mercado con más candidatos disponibles.

La energía vuelve a golpear sobre salarios y empleo

El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán alteró el comercio energético global y afectó de forma directa el paso por el estrecho de Ormuz, una ruta clave para el petróleo y el gas natural licuado. La Agencia Internacional de Energía informó que las pérdidas de suministro global desde febrero alcanzaron niveles muy altos y que los inventarios mundiales de petróleo se reducen a un ritmo récord.

En el Reino Unido, el golpe no se limita al precio del combustible. La Cámara de los Comunes advirtió que el aumento de la energía puede traducirse en más inflación, menor crecimiento y presión adicional sobre hogares y empresas. También señaló que el Banco de Inglaterra dejó de tener margen cómodo para bajar tasas, debido al riesgo de que los precios vuelvan a acelerarse.

El Banco de Inglaterra mantuvo la tasa de referencia en 3,75%, pero advirtió que la inflación podría superar el 6% a comienzos de 2027 si los precios del petróleo permanecen elevados. Esa perspectiva afecta las negociaciones salariales: los trabajadores necesitarán recomponer ingresos frente al aumento del costo de vida, mientras las empresas presionarán para contener salarios por el lado de los costos.

Una crisis externa que ordena el mercado contra los trabajadores

La situación británica muestra una dinámica que se repite en distintos países desarrollados: una crisis geopolítica se convierte en argumento económico para moderar salarios, postergar contrataciones y sustituir empleo estable por empleo temporal.

El informe de KPMG y REC indica que la disponibilidad de candidatos volvió a crecer de manera marcada, impulsada por despidos y menor contratación. Ese aumento de personas buscando trabajo tiende a debilitar la posición de los trabajadores, incluso en sectores que venían con demanda sostenida.

El problema de fondo no es solamente coyuntural. El shock energético producido por la guerra en Oriente Medio puede empujar una nueva etapa de precarización laboral si los gobiernos responden únicamente con disciplina monetaria, ajuste de costos y protección de márgenes empresariales. La discusión central pasa por quién absorbe el impacto de la crisis: las grandes compañías, el Estado con políticas de protección o los trabajadores mediante empleo más inestable y salarios reales bajo presión.

Fuentes

  • KPMG y REC, UK Report on Jobs May 2026

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