El Instituto Joaquín Suárez realizó una charla sobre movilidad en la sede del Partido Colorado, con participación de técnicos, empresarios, actores del comercio y el director de Movilidad de la Intendencia. El tema aparece presentado como una discusión sobre soluciones para la ciudad, pero también se cruza con la disputa interna colorada y con la reforma del transporte metropolitano que impulsa la IM.
La movilidad de Montevideo volvió a instalarse en la agenda política. Este miércoles 13, en la sede del Partido Colorado, se realizó un encuentro sobre transporte, infraestructura y desarrollo urbano organizado por el Instituto Joaquín Suárez, el centro de estudios creado dentro de la orgánica colorada.
La actividad reunió a Ana Loffredo, presidenta de Grupocentro / Paseo Centro; Germán Benítez, director de Movilidad de la Intendencia de Montevideo; Alejandro Ruibal, vinculado al sector de la construcción; y el senador Andrés Ojeda, líder de Unir para Crecer.
El encuentro fue presentado como un espacio para discutir “propuestas y soluciones concretas”. Hasta ahora no hay una transcripción completa publicada de la charla, por lo que no corresponde atribuir declaraciones extensas a cada participante. Lo que sí aparece confirmado es que Benítez se refirió a los cambios previstos para avenida 18 de Julio y a posibles obras en el entorno del Palacio Legislativo, en el marco de la transformación del sistema de movilidad.
La reforma que defiende la Intendencia
La discusión se da en paralelo al proyecto de reforma del Sistema de Transporte Metropolitano presentado por el intendente Mario Bergara y por el propio Benítez ante la Junta Departamental de Montevideo.
La Intendencia sostiene que no se trata solo de una obra vial. El plan implica una reorganización del transporte colectivo, con carriles preferenciales, ómnibus articulados, unidades eléctricas, paradas inteligentes, semaforización adaptativa y cambios sobre corredores centrales como 18 de Julio, avenida Italia y 8 de Octubre.
La administración departamental también descartó la construcción de un túnel soterrado bajo 18 de Julio. El proyecto se orienta a una solución por superficie, con prioridad para el transporte colectivo, rediseño de circulación y coordinación con autos particulares, bicicletas y peatones.
Según Bergara, la reforma responde a una preocupación real: los tiempos de viaje, la saturación vehicular y el crecimiento del parque automotor, que sumó alrededor de 100.000 autos en cinco años. La IM plantea que la reorganización permitiría liberar unas 200 unidades de ómnibus para reforzar zonas donde hoy el transporte público llega con dificultades.
El centro de Montevideo en el medio del debate
La presencia de Ana Loffredo en el panel muestra otro punto sensible: el impacto de cualquier cambio sobre el Centro. La avenida 18 de Julio no es una calle más. Allí conviven transporte público, comercios, trabajadores, peatones, estudiantes, oficinas, servicios, turismo y vida cotidiana.
Una reforma de esta escala puede mejorar tiempos de viaje y ordenar la circulación, pero también puede afectar carga y descarga, estacionamiento, accesibilidad, ventas, seguridad y circulación peatonal. Por eso el debate no puede quedar encerrado en presentaciones técnicas ni en slogans de campaña.
El Centro necesita revitalización. También necesita escucha. La movilidad debe pensarse con usuarios del transporte, comerciantes, trabajadores, personas mayores, personas con discapacidad, vecinos y quienes atraviesan todos los días la ciudad desde la periferia hacia las zonas de estudio, empleo y servicios.
Obra pública, empresas y modelo de ciudad
La participación de actores vinculados a la construcción también coloca sobre la mesa el volumen económico de la reforma. Las grandes transformaciones urbanas implican obra pública, contratos, diseño, infraestructura, consultorías y ejecución privada.
Eso no es negativo por sí mismo. Montevideo necesita inversión y planificación. Pero la ciudad no puede pensarse únicamente desde la lógica de la obra. El eje debe ser el interés público: mejorar frecuencias, reducir tiempos, ampliar cobertura, cuidar el espacio urbano, garantizar accesibilidad y fortalecer el transporte colectivo.
La movilidad no es solo tránsito. Es derecho a llegar al trabajo, al estudio, a la salud, al ocio, al comercio y a los cuidados sin perder horas de vida en traslados cada vez más largos.
La interna colorada también se mueve
El encuentro del Instituto Joaquín Suárez tuvo además una lectura política interna. Según informó Búsqueda, la división del Partido Colorado llegó también a sus centros de pensamiento. El Instituto Joaquín Suárez forma parte de la orgánica partidaria y aparece dominado por Unir para Crecer, el sector de Andrés Ojeda.
Días antes, otro espacio colorado, SEDE Montevideo, dirigido por Virginia Cáceres y con impronta de Vamos Uruguay, también había organizado una actividad sobre movilidad. Aunque ese ámbito se presenta como abierto y fuera de la estructura formal del partido, su vínculo político con el entorno de Pedro Bordaberry fue señalado en el mismo análisis.
La coincidencia temática marca un dato político: Montevideo vuelve a ser campo de disputa programática. La movilidad, los residuos, el alumbrado, los espacios públicos y la gestión urbana empiezan a funcionar como laboratorios de posicionamiento para los distintos sectores colorados.
Una discusión demasiado importante para quedar en campaña
La oposición tiene derecho a debatir, cuestionar y proponer. Los centros de estudio pueden aportar ideas útiles. Pero una reforma de movilidad no puede transformarse solamente en una competencia entre laboratorios partidarios ni en una plataforma para candidaturas futuras.
Montevideo necesita una discusión seria, pública y verificable. La reforma del transporte deberá demostrar que mejora la vida cotidiana de la gente: menos espera, menos tiempo de viaje, más cobertura, accesibilidad real, integración metropolitana, cuidado del Centro y participación social efectiva.
Fuentes
Búsqueda,Intendencia de Montevideo,5 Noticias
