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Lesa humanidad en La Plata: once condenas a perpetua en el juicio por los centros clandestinos de 1 y 60 y Comisaría 8va.

El Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata condenó a prisión perpetua a once represores por crímenes cometidos durante la última dictadura en dependencias de la Policía bonaerense. El fallo llega en un contexto marcado por el avance del negacionismo y reafirma una verdad histórica: los crímenes de Estado no prescriben.

El Tribunal Oral Federal N.º 1 de La Plata dictó sentencia en el juicio por delitos de lesa humanidad cometidos en los centros clandestinos conocidos como 1 y 60, Comisaría 8va. y Comisaría 2da., que funcionaron en dependencias de la Policía de la provincia de Buenos Aires durante la última dictadura cívico-militar argentina.

La causa investigó crímenes cometidos contra cerca de 300 víctimas. El juicio había comenzado en mayo de 2023 y llegó a sentencia luego de tres años de audiencias, testimonios y reconstrucción judicial de hechos vinculados al circuito represivo desplegado en La Plata. El tribunal estuvo integrado por Karina Yabor, Ricardo Basílico y Andrés Basso.

Once perpetuas y dos condenas más

El fallo condenó a prisión perpetua a Jorge Alberto Crinigan, Ismael Ramón Verón, Enrique Francisco Welsh, Claudio Rubén Mejías, Raúl Ricardo Monzón, Jaime Lamont Smart, Rubén Vicente Sánchez, Enrique Armando Cicciari, Carlos María Romero Pavón, Roberto Armando Balmaceda y Jorge Héctor Di Pasquale.

Además, Lucas Marcelo Castro recibió una pena de 18 años de prisión, mientras que Carlos Ernesto “El Indio” Castillo, integrante de la Concentración Nacional Universitaria, fue condenado a 25 años. Jaime Lamont Smart fue condenado en su condición de civil: era ministro de Gobierno de la provincia de Buenos Aires durante los hechos investigados.

La sentencia también tuvo en cuenta delitos sexuales denunciados por víctimas, un punto fundamental en los juicios de lesa humanidad. La violencia sexual formó parte del plan represivo y su reconocimiento judicial constituye una dimensión imprescindible de reparación, verdad y justicia.

Centros clandestinos dentro de estructuras policiales

Los hechos juzgados ocurrieron en dependencias de la Policía bonaerense ubicadas en La Plata. El centro conocido como 1 y 60 funcionó en las sedes de los cuerpos de Infantería y Caballería; también se juzgaron hechos vinculados a la Comisaría 8va. y la Comisaría 2da.

El Ministerio Público Fiscal describió a 1 y 60 como un eslabón central del plan represivo montado por fuerzas armadas y de seguridad en la ciudad de La Plata. Las víctimas provenían en gran parte de fábricas, empresas estratégicas, espacios sindicales, estudiantiles y militantes de la región, entre ellos Astillero Río Santiago, Propulsora Siderúrgica, SIAP, YPF y el Frigorífico Swift.

No se juzgaron excesos aislados ni hechos desconectados. Se juzgó una estructura represiva organizada desde el Estado, con participación militar, policial, civil e inteligencia. La Justicia volvió a dejar establecido que el terrorismo de Estado fue un sistema de persecución, secuestro, tormento, desaparición y exterminio dirigido contra militantes, trabajadores, estudiantes y sectores organizados de la sociedad.

Memoria contra el negacionismo

La sentencia llega a 50 años del golpe de Estado de 1976 y en medio de una disputa política abierta por la memoria histórica en Argentina. El gobierno de Javier Milei volvió a impulsar este año la idea de “memoria completa”, una fórmula cuestionada por organismos de derechos humanos porque relativiza el terrorismo de Estado y reinstala la teoría de los dos demonios.

Por eso el fallo de La Plata tiene un valor que excede a la causa. En un tiempo en que sectores de derecha buscan discutir lo ya probado por la Justicia, los tribunales vuelven a hablar con expedientes, pruebas, testimonios y condenas. No hay reconciliación posible sobre la mentira. No hay democracia sólida sin memoria.

Los organismos, sobrevivientes y familiares volvieron a sostener una consigna que atraviesa generaciones: cárcel común, perpetua y efectiva para los genocidas; no al olvido, no al perdón, no a la reconciliación impuesta sobre la impunidad.


Fuentes

Subsecretaría de Derechos Humanos de la Provincia de Buenos Aires

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