Medios iraníes reportaron detonaciones en Bandar Abás y activación de sistemas de defensa aérea. Washington presentó sus acciones como operaciones defensivas cerca del estrecho de Ormuz, mientras Teherán denunció una violación del alto el fuego y advirtió que responderá ante nuevas agresiones.
La tensión entre Estados Unidos e Irán volvió a escalar en torno al estrecho de Ormuz, uno de los pasos marítimos más sensibles para el comercio mundial de energía. Medios iraníes informaron detonaciones en la ciudad de Bandar Abás, al sur del país, mientras fuentes estadounidenses reconocieron nuevas acciones militares contra objetivos vinculados a operaciones con drones.
Según el material difundido por medios iraníes, cerca de la 1:30 de la madrugada de este jueves, hora local, se escucharon tres explosiones en el este de Bandar Abás. La agencia IRIB informó que no se observaban señales visibles de explosiones y que el origen exacto de los sonidos seguía bajo investigación. Tras esos reportes, se habrían activado los sistemas de defensa aérea de la ciudad.
La agencia Mehr también recogió la versión de un funcionario estadounidense citado por Reuters, quien sostuvo que el Ejército de Estados Unidos realizó nuevos ataques contra un punto en la zona del estrecho de Ormuz. Washington justificó la operación bajo el argumento de que el objetivo representaba una amenaza para sus fuerzas y para la navegación en el área.
Washington habla de defensa; Teherán denuncia agresión
La versión estadounidense sostiene que las acciones fueron “medidas” y “defensivas”. Según Reuters, un funcionario de Estados Unidos afirmó que sus fuerzas derribaron cuatro drones iraníes de ataque y atacaron una estación de control terrestre en Bandar Abás que, de acuerdo con esa fuente, estaba por lanzar un quinto dron.
Desde Irán, la lectura es opuesta. Medios iraníes y autoridades del país presentaron los ataques como una nueva violación del alto el fuego y como parte de una estrategia de presión militar de Estados Unidos en el Golfo Pérsico. Press TV, medio estatal iraní, afirmó que las acciones estadounidenses se produjeron cerca de Bandar Abás y las calificó como una agresión no provocada.
El Ministerio de Exteriores iraní condenó las acciones de Washington y sostuvo que muestran “mala fe” en medio de un proceso diplomático que busca sostener la tregua. En esa lectura, Estados Unidos intenta mantener presión militar mientras se discuten condiciones políticas, sanciones, navegación en Ormuz y el futuro del programa nuclear iraní.
La disputa central no está solo en el hecho militar puntual. También aparece en el relato de cada parte. Washington insiste en que actúa para proteger a sus tropas y a la navegación comercial. Teherán sostiene que defiende su soberanía, su espacio marítimo y el control de seguridad en una zona estratégica frente a fuerzas extranjeras.
Ormuz, petróleo y una tregua cada vez más frágil
El estrecho de Ormuz vuelve a quedar en el centro de la crisis. Por allí circula una parte decisiva del comercio mundial de petróleo y gas natural licuado. Antes de la guerra, el paso concentraba cerca de una quinta parte del tráfico energético global. Por eso, cada movimiento militar en la zona tiene impacto inmediato sobre los mercados.
Tras conocerse los nuevos ataques, los precios del petróleo volvieron a subir. Reuters informó que el Brent avanzó más de 3% y se acercó a los 98 dólares por barril, luego de que la Guardia Revolucionaria iraní afirmara haber respondido contra una base estadounidense. El crudo estadounidense también subió y volvió a ubicarse por encima de los 90 dólares.
El movimiento de los precios muestra que la crisis no queda encerrada en el plano militar. Una escalada en Ormuz puede afectar el transporte marítimo, encarecer la energía y trasladar presión a economías de todo el mundo. En ese punto, la disputa entre Washington y Teherán deja de ser regional y se transforma en un problema global.
Irán afirma que mantiene capacidad para controlar el paso marítimo y garantizar el tránsito de embarcaciones bajo sus condiciones de seguridad. La Guardia Revolucionaria sostuvo que decenas de barcos pasaron por Ormuz bajo su coordinación y advirtió que cualquier agresión tendrá respuesta. Estados Unidos, en cambio, rechaza que un país controle el estrecho y defiende su presencia militar bajo el argumento de proteger la libre navegación.
Advertencias iraníes y presión de Trump
La tensión militar se cruza con declaraciones políticas cada vez más duras. Donald Trump afirmó que Washington no está conforme con el rumbo de las negociaciones indirectas con Irán y advirtió que, si no hay acuerdo, Estados Unidos podría “terminar el trabajo”. Esa frase fue leída en Teherán como una amenaza directa.
Desde Irán, Ali Naderi, subdirector de relaciones públicas de la Fuerza Aeroespacial del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica, advirtió que una nueva agresión militar provocará una respuesta distinta a las vistas hasta ahora. Según la versión difundida por medios iraníes, el mando sostuvo que Irán está mejor preparado en el plano ofensivo y defensivo y que mantiene intacta buena parte de su capacidad de misiles y drones.
La advertencia iraní apunta a marcar un límite. Teherán busca mostrar que no aceptará ataques sobre su territorio sin respuesta y que el estrecho de Ormuz forma parte de sus líneas rojas. Washington, al mismo tiempo, intenta sostener que sus operaciones son defensivas y que no buscan romper la tregua.
La situación deja una tregua frágil, golpeada por incidentes sucesivos, versiones cruzadas y operaciones militares que cada parte presenta de manera opuesta. En Bandar Abás, Ormuz y el Golfo Pérsico se juega una pulseada que combina soberanía, petróleo, presión militar, negociaciones diplomáticas y el riesgo permanente de una escalada mayor.
Fuentes:
Reuters
Press TV
Medios iraníes : IRIB, Mehr y Tasnim
Comando Central de Estados Unidos, según reportes citados por agencias internacionales
