Proyecto original de Universalización del Saneamiento en el Uruguay
El proyecto original se llamó “Proyecto de Universalización del Saneamiento en el Uruguay” o “Universalización del Saneamiento para el Interior del país”. Surgió durante el gobierno de Luis Lacalle Pou como una iniciativa privada presentada por el Consorcio Saneamiento del Uruguay, integrado por Saceem, Ciemsa, Teyma Uruguay y Fast Industria e Comercio.
En su primera formulación pública, en 2021, el plan fue presentado como una obra de gran escala para extender el saneamiento en el interior del país. Según informó Presidencia en ese momento, el proyecto alcanzaría a 124 localidades, tendría una inversión cercana a 1.000 millones de dólares, beneficiaría a más de 650.000 personas y generaría unos 12.000 puestos de trabajo.
El proceso administrativo avanzó al año siguiente. En marzo de 2022, una resolución de Presidencia identificó formalmente la iniciativa como “Consorcio Saneamiento del Uruguay – Proyecto de Universalización del Saneamiento en el Uruguay”. El trámite quedó asociado al expediente N.º 2021-2-1-0000021, que había sido remitido al Ministerio de Ambiente el 3 de febrero de 2022.
Más adelante, el propio gobierno presentó una primera etapa del plan. Esa aprobación política visible fue anunciada el 28 de diciembre de 2022, en Torre Ejecutiva, con la presencia de Lacalle Pou, el entonces ministro de Ambiente Adrián Peña, el secretario de Presidencia Álvaro Delgado y autoridades de OSE.
Esa primera etapa fue presentada como un proyecto para 61 localidades, con una inversión estimada en US$ 284.313.656. De acuerdo con la información oficial difundida en ese momento, el plan implicaba la construcción de 42 plantas de tratamiento, 110 pozos de bombeo, 844 kilómetros de redes y 54.850 nuevas conexiones.
El Ministerio de Ambiente también presentó ese plan como “Universalización del Saneamiento para el Interior del país” y señaló que la primera etapa incluía localidades de más de 2.000 habitantes.
En paralelo, el proyecto empezó a tomar forma financiera y contractual. El 9 de junio de 2023, OSE suscribió con la Corporación Nacional para el Desarrollo un Contrato de Asistencia Técnica, vinculado al llamado a licitación del proyecto. Ese contrato aparece mencionado luego en resoluciones de OSE de diciembre de 2023.
El llamado licitatorio quedó identificado como la Licitación Pública Internacional N.º 24.711. En los registros vinculados al financiamiento también aparece como licitación 24711/2023, publicada el 27 de noviembre de 2023, con fecha de presentación de ofertas prevista para el 26 de febrero de 2024.
Otro paso clave fue el Decreto 5/024, del 16 de enero de 2024, por el cual se declaró promovida la actividad de OSE vinculada a la ejecución del Proyecto de Universalización del Saneamiento en el Uruguay en localidades del interior.
El financiamiento quedó asociado a FONPLATA. La ficha del organismo identifica el programa como URU-25, aprobado el 19 de enero de 2024, con un aporte de US$ 325 millones. Allí se describen inversiones en 61 localidades del interior, 812 kilómetros de redes, 48 plantas de tratamiento y operación y mantenimiento por dos años.
La apertura de ofertas de la Licitación Pública Internacional N.º 24.711 se realizó el 26 de febrero de 2024. Según informó OSE, se presentaron dos oferentes: Stiler-Espina y el Consorcio Saneamiento del Uruguay, integrado por Saceem, Ciemsa, Teyma Uruguay S.A. y Fast Industria e Comercio Ltda.
Luego, por resolución de directorio N.º 508/24, del 13 de mayo de 2024, OSE adjudicó el proyecto. Más adelante, una resolución de setiembre de 2024 mencionó el contrato suscrito el 25 de julio de 2024 con el Consorcio Saneamiento del Uruguay para ejecutar la LPI 24.711. Esa misma resolución volvió a referir a la asistencia técnica de la Corporación Nacional para el Desarrollo.
En síntesis, el proyecto original ubicable públicamente comenzó como una iniciativa privada de 124 localidades, anunciada en 2021, y luego fue llevado por el gobierno de Lacalle Pou a una primera etapa de 61 localidades. Esa etapa quedó licitada como LPI 24.711, asociada a financiamiento de FONPLATA, declarada promovida por el Decreto 5/024 y contratada con el Consorcio Saneamiento del Uruguay en julio de 2024.
El gobierno reformula el plan de saneamiento heredado: menos localidades en esta etapa y una revisión por costos, obras y viabilidad
El gobierno actual resolvió rediseñar el plan de saneamiento aprobado durante la administración anterior. La decisión no fue presentada como una renuncia al objetivo de ampliar la cobertura en el interior, sino como una reformulación del proyecto a partir de problemas financieros, técnicos, ambientales y operativos detectados en el esquema recibido.
La nueva administración de OSE sostuvo que el plan heredado tenía dificultades de financiamiento, falta de condiciones técnicas suficientes, relevamientos de terrenos que no reflejaban con precisión la realidad, deficiencias ambientales y ausencia de previsiones completas para ejecutar todas las obras incluidas. Con ese diagnóstico, el organismo decidió reordenar prioridades, ajustar el alcance inmediato y concentrar la ejecución en las localidades consideradas más viables para esta etapa.
El cambio principal está en el número de intervenciones. El plan aprobado en la etapa anterior preveía actuar sobre 61 localidades del interior. La reformulación del gobierno actual reduce esa primera fase a 28 localidades o intervenciones. Ese es el recorte territorial más visible: el proyecto no desaparece, pero cambia su ritmo, su escala inicial y su criterio de ejecución.
La razón de fondo señalada por OSE es el descalce financiero. El esquema heredado implicaba compromisos por unos US$ 583 millones, mientras que el financiamiento disponible era de US$ 323 millones. Esa diferencia dejaba un faltante aproximado de US$ 260 millones, una cifra que, según la actual conducción del organismo, OSE no estaba en condiciones de absorber sin poner en riesgo su capacidad financiera.
El problema de costos tuvo varias etapas. El monto inicial manejado para la obra había sido de unos US$ 284 millones. Luego, al avanzar las correcciones de prefactibilidad, la adjudicación llegó a US$ 431 millones. Después, el directorio anterior renegoció el contrato y retiró las conexiones intradomiciliarias, lo que redujo el monto contractual a US$ 407 millones.
Pero esa cifra no cerraba el costo real del proyecto. A los US$ 407 millones se sumaban eventuales 5% por imprevistos y 15% por ajustes paramétricos, lo que llevaba el subtotal a US$ 479 millones. Además, OSE debía asumir conexiones intradomiciliarias, plantas de tratamiento en Mercedes y Dolores y el aporte local al préstamo, por otros US$ 104 millones. De esa suma surge el total de US$ 583 millones, frente a un financiamiento disponible de US$ 323 millones.
La revisión no se apoyó únicamente en los números. OSE también marcó problemas técnicos en la selección original de localidades. Según la actual administración, no existía un documento escrito con los criterios técnicos que explicaran por qué se habían elegido esas 61 localidades y no otras. También se señaló que dentro de la lista original había 31 localidades con menos de 5.000 habitantes y 12 con menos de 2.500.
A partir de ese diagnóstico, el nuevo criterio pasa a priorizar localidades con mayor población, mayor densidad y mayor impacto efectivo de cobertura. La idea oficial es concentrar recursos en obras con más posibilidades de ejecución, mayor cantidad de beneficiarios directos y mejores condiciones técnicas para avanzar.
También hubo observaciones ambientales y operativas. La actual administración señaló que varios proyectos no habían incorporado adecuadamente la normativa ambiental, que no se habían previsto terrenos para plantas de tratamiento y que parte de la información territorial utilizada no era suficientemente precisa, porque algunos relevamientos se habían realizado mediante drones. A eso se sumó otro punto: el plazo de ejecución previsto, de tres años, fue considerado inabordable para OSE, para el consorcio adjudicatario y para los trámites ante el Ministerio de Ambiente.
Las localidades que siguen en esta etapa
La nueva etapa mantiene intervenciones en Canelones, Colonia, Florida, Lavalleja, Maldonado, Paysandú, Rivera, Rocha, Salto, San José, Soriano y Tacuarembó.
La lista difundida incluye Las Piedras Norte, Las Piedras Sur, Pando – J. A. Artigas, Progreso, Santa Rosa, Sauce, Tala, Toledo-Joaquín Suárez; Colonia del Sacramento, Colonia Valdense, Nueva Helvecia, Nueva Palmira, Tarariras; 25 de Mayo; Minas; Aiguá; Guichón; Quebracho; Rivera; Lascano; Rocha; Salto; Ecilda Paullier; Libertad; San José de Mayo; Mercedes; y Tacuarembó.
El conteo llega a 28 si se toma Toledo-Joaquín Suárez como dos localidades dentro del mismo eje de intervención.
Dónde se recortó
El recorte se observa al comparar la lista original de 61 localidades con la nueva etapa de 28. Para esta fase quedan fuera departamentos enteros que estaban incluidos en la nómina anterior, como Artigas, Cerro Largo, Durazno, Flores, Río Negro y Treinta y Tres.
También quedan fuera varias localidades de departamentos que sí conservan alguna obra. En Soriano, por ejemplo, siguen las obras de Mercedes, pero no aparecen en la nueva lista Dolores, José Enrique Rodó ni Palmitas. En Colonia se mantienen cinco localidades, pero queda fuera Ombúes de Lavalle. En Canelones siguen ocho intervenciones, mientras salen Cerrillos, Migues, Montes, San Bautista y San Jacinto. En Lavalleja permanece Minas, pero no aparecen Mariscala, Nico Pérez/José Batlle y Ordóñez, Solís de Mataojo ni José Pedro Varela.
En Durazno, la información local señaló que quedaron fuera Carlos Reyles, Cerro Chato, Ciudad del Carmen, La Paloma y Sarandí del Yí. En el caso de Cerro Chato, conviene manejar una precisión: en la lista original de OSE aparece bajo Florida, mientras que la información local lo asocia a Durazno, probablemente por la realidad territorial compartida de esa localidad. El dato central es que quedó fuera de la nueva etapa.
Las obras que el gobierno prioriza
Dentro del rediseño, OSE planteó que prevé duplicar el promedio anual de inversión en saneamiento respecto al período anterior. En enero de 2026, el organismo presentó un plan de inversiones 2026-2030 con un promedio general de US$ 184 millones anuales, frente a un promedio histórico de US$ 70 millones anuales. Dentro de ese paquete incluyó US$ 274 millones para saneamiento, con obras de ampliación y mejora de redes en distintas localidades.
En el Plan de Acción 2026 de OSE aparece una línea específica para la contraparte de proyectos ejecutivos del Plan de Universalización del Saneamiento en el Uruguay LPI 24711. Esa línea tiene fecha de inicio el 2 de enero de 2026, finalización el 31 de diciembre de 2026 y un presupuesto de US$ 35 millones.
La meta para esa línea es aprobar proyectos ejecutivos de 120 kilómetros de sistemas de saneamiento, incluyendo redes, pozos de bombeo si corresponden y obras complementarias. También se prevé avanzar en 4 proyectos ejecutivos de plantas de tratamiento de aguas residuales.
El mismo plan 2026 incluye la optimización de redes existentes de saneamiento en el interior para incorporar 10.000 nuevos clientes, la sustitución de 3.500 metros de ramales provisorios en localidades de la Región Litoral Sur y obras de ampliación de capacidad de tratamiento de la PTAR de Pan de Azúcar.
En Mercedes, OSE presentó una obra de readecuación y ampliación del sistema de saneamiento con una inversión estimada de US$ 40 millones. El proyecto incluye nuevas redes, estaciones de bombeo, una nueva planta de tratamiento de aguas residuales, 745 nuevas conexiones domiciliarias, cobertura para más de 3.300 habitantes, más de 10 kilómetros de colectores y una planta con capacidad para atender a toda la población de Mercedes según el censo 2023.
En Paysandú, el rediseño incluye obras en Quebracho y Guichón por una inversión global cercana a US$ 19 millones. En Quebracho, la cobertura pasaría de 39% a casi 100%, con 540 nuevas conexiones, más de 1.600 habitantes beneficiados, 12 kilómetros de colectores, 2 pozos de bombeo, una nueva planta de tratamiento con capacidad para 3.000 habitantes y una inversión de unos US$ 8 millones.
En Guichón, la cobertura pasaría de 29% a 51%, con 395 nuevas conexiones, unos 1.100 habitantes incorporados, 8,8 kilómetros de colectores y una inversión cercana a US$ 10 millones.
En Maldonado, OSE presentó obras para San Carlos y Aiguá en el marco de un fideicomiso de agua potable y saneamiento con financiamiento de Fonplata por US$ 55 millones. En San Carlos, la nueva planta de tratamiento tendrá horizonte de diseño al año 2045, capacidad para atender a más de 40.000 personas y una inversión cercana a US$ 17 millones.
En Aiguá, la inversión estimada es de US$ 4,5 millones. Allí la cobertura pasaría de 14% a 31%, con 242 conexiones nuevas y más de 400 habitantes incorporados en una primera etapa.
También se mencionaron otras obras dentro del rediseño: en Maldonado, US$ 35 millones para mejoras en redes de San Carlos y Pan de Azúcar; en Colonia, inversiones superiores a US$ 80 millones; en Atlántida, una obra cercana a US$ 40 millones a cargo de la Intendencia de Canelones; y en Rivera, cofinanciamiento por unos US$ 13 millones para redes de saneamiento y mejoras.
El rediseño deja planteado un cambio de enfoque: de una primera etapa amplia, con 61 localidades, a una ejecución más acotada de 28 intervenciones, sostenida en criterios de viabilidad financiera, densidad poblacional, impacto de cobertura, terrenos disponibles, condiciones ambientales y capacidad real de ejecución. El punto central es el desfasaje entre compromisos por US$ 583 millones y financiamiento disponible por US$ 323 millones, una diferencia de US$ 260 millones que el gobierno actual coloca como la razón principal para reformular el plan.
Fuentes
Presidencia de la República —
